Arturo Huerta González

Banxico y la SHCP aumentan la tasa de interés e insisten en la austeridad fiscal, respectivamente, para evitar el alza de precios a costa de mantener restringida la actividad económica e incrementar el desempleo y subempleo y evitar así presiones sobre salarios que acentúen las presiones sobre precios. El Inegi reporta que en agosto y septiembre se perdieron 1.3 millones de plazas. 31 millones de personas se ocupan en la informalidad, lo que implica que 56.2% de los trabajadores en el país no tiene acceso a seguridad social u otro derecho laboral. Ello mantiene restringida la demanda, lo que ha llevado a que la economía en el tercer trimestre de este año muestre una caída de 0.2% respecto al segundo trimestre del año.

Mientras otros países han roto con las políticas de austeridad fiscal y las altas tasas de interés para impulsar el empleo, su actividad económica y combatir la pandemia, en México se mantienen las políticas neoliberales de austeridad fiscal, de estabilidad del tipo de cambio y alta tasa de interés, bajo el pretexto de bajar la inflación y el que se favorece de ello es el gran capital financiero, que es el que controla el dinero. Tales políticas incrementan los rezagos productivos y las presiones inflacionarias, así como la desigualdad del ingreso.

Las políticas neoliberales de autonomía del banco central, austeridad fiscal, alta tasa de interés, estabilidad cambiaria, libre movimiento de mercancías y capitales, liberalización y desregulación del sector bancario y financiero, favorecen al sector financiero y al gran capital nacional e internacional, y de ahí sus altas ganancias, evidenciando que no hay 4 “T” en lo económico. Banxico inyectó 750 mil millones de pesos al sector bancario en abril del 2020 y de ahí el gran crecimiento que pasó a mostrar la Bolsa Mexicana de Valores y las altas ganancias de la banca, a pesar de no incrementar créditos a las empresas.

La 4 “T” se ha concentrado en disminuir el outsourcing y en tratar de otorgar a la CFE 56% del control de la industria eléctrica a través de la iniciativa de ley que pretende reformar la Constitución, pero el resto de la política económica sigue intocable. Se favorece al gran capital y no se responde a los propósitos nacionales de crecimiento productivo, generación de empleo, incremento del ingreso de empresas e individuos para frenar los problemas de cartera vencida, retomar el crecimiento de la inversión y del consumo, para salir de la crisis que enfrentamos.

El gobierno mantiene las políticas neoliberales para que continúe el predominio del gran capital financiero e internacional, a costa de que siga nuestra sujeción a la que hemos estado sujetos frente a ellos. No se rompe con el neoliberalismo y no se retoma el manejo soberano de la moneda para poder responder a los reclamos de crecimiento productivo y de generación de empleo bien remunerado para todo aquel que lo busca y no lo encuentra.

La economía estadunidense mostró en el tercer trimestre de este año un crecimiento de 0.5% (2% en relación a igual periodo del 2020), por lo que las exportaciones a dicho país no actuarán como motor de crecimiento de la economía mexicana y de otros países.

La economía mundial a pesar de haber superado la crisis de 2008-09, el crecimiento que pasó a tener de 2010 a 2019 fue menor al crecimiento que venía mostrando antes del 2008. Lo mismo acontecerá después de la crisis del 2020. Mientras sigan las políticas de libre movilidad de mercancías y capitales, actuando a favor del sector financiero y del gran capital internacional, no se retomarán los niveles de inversión, de productividad, de empleo, necesarios para un crecimiento sostenido, que reduzca las desigualdades productivas y de ingreso en las economías, tanto a nivel nacional, como en la economía mundial, por lo que pasaremos a tener menos crecimiento, lo cual se manifestará más en las economías subdesarrolladas.

Mientras no baje la tasa de interés y no se incremente el gasto público en forma suficiente, y no se regule al sector bancario, no se superarán los rezagos productivos, ni se reducirán las importaciones, ni se podrá retomar el crecimiento de la inversión, del empleo y la dinámica económica.

La crisis del 2020 y la falta de respuesta de políticas contra cíclicas por parte del gobierno mexicano, ha acentuado la destrucción de capacidad productiva, por lo que proseguirá el bajo crecimiento y las presiones inflacionarias. Los sectores marginados y afectados por la política neoliberal, mostrarán oposición creciente frente a ello, por lo que la crisis económica acentuará el descontento político y social.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975

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