César Arellano García
Durante la mesa de análisis retos de La regulación de la mariguana en el Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), el diputado de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, aseveró que con la legalización de las drogas en México, no se acabará con la delincuencia organizada.
“Eso es un absurdo, la evidencia no lo comprueba. El crimen organizado tiene una estructura hipercompleja en México. Hay regiones del país donde está empoderado, en las ferias de los pueblos, el transporte público, así como del huachicoleo. Pensar que con una regulación para una de las drogas que se comercian, con todo lo importante que genera en el mercado vamos a detener la violencia, los asesinatos en poder del crimen organizado, me parece un planteamiento absurdo que tampoco nos ayuda a e ir generando una crisis de expectativa, qué es lo que se está generando y es un gran error”.
“Muchos del gobierno electo, de actores desde mi punto de vista muy irresponsables sobre el tema, como Olga Sánchez Cordero y Alfonso Durazo, asociar este fenómeno a la crisis de violencia e inseguridad me parece una desproporción”.
También expresó que es central el libre desarrollo de la persona como eje fundamental para poder hablar de una legalización de la mariguana ya que una cosa es el Estado y hasta dónde puede entrar en la esfera personal de los consumidores.
Por su parte, el abogado Ulrich Richter, recordó que fue la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que tomó desde un inicio el debate de la mariguana, y no otros poderes de la unión. “Los activistas fueron los primeros que pusieron el pie en este gran debate. Ningún partido, ningún senador que tuviera la valentía y se opusiera a una posición de vanguardia. Hubo cuatro ciudadanos que fueron los primeros que interpusieron un amparo contra la negativa de Cofepris”.
“Fueron los ciudadanos un gran motor que fueron a tranquear uno de los grandes debates y escogieron un litigio estratégico, metieron su primer amparo y les fue concedido”.
Contrario a lo que sostuvo el funcionario, el abogado consideró que el tema de la legalización si va a inhibir a la delincuencia organizada. “Por eso concuerdo con Olga Sánchez Cordero y Alfonso Durazo, si reduce el porcentaje de la delincuencia, enhorabuena”.
“Hace unos días, en Canadá, ya se permitió, donde había cientos de gentes que se formaban para comprarla. Antes de la legalización, toda esa gente recurría a la ilegalidad, al comercio ilegal. A pocas horas de la apertura todos salieron y la mariguana se acabó. Toda esa gente ya no va estar en un foco de cometer un delito. Hasta el ex presidente Ernesto Zedillo aceptó que se equivocó y que la hubiera legalizado. Todas las voces van en esta inercia. Bienvenido el debate y que se perfeccione. Que México pueda ser uno de los grandes pioneros en este nuevo debate y enhorabuena por los primeros ciudadanos, activistas que nos dieron esta idea y que fueron el centro neurálgico de este debate”.
Blanca Ivonne Olvera Lezama, investigadora del Inacipe, destacó que todo consumo produce adicción y aunque son dañinas, también traen beneficios. Por ejemplo, indicó que el alcohol previene y reduce la progresión de la diabetes, el cáncer, enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares, quema grasa y disminuye carbohidratos. Mientras que la mariguana, entre sus beneficios, combate la migraña, disminuye la velocidad de crecimiento de tumores, alivia los síntomas de enfermedades crónicas, ayuda a prevenir el Alzheimer, combate el glaucoma, previene convulsiones, puede ayudar al tratamiento de la esclerosis múltiple.
“Canadá es el segundo país después de Uruguay en legalizar la mariguana. Cinco gramos es lo permitido pero sabemos que lo que se vende en narcomenudeo, por lo regular, son 30 gramos que incluyen o se pueden hacer de 5 a 20 cigarrillos de esta sustancia. Yo sí estoy a favor de la regularización de la mariguana pero de forma responsable. Sin afectar a terceros”.
Propuso que el Estado mexicano realice políticas públicas para regularla y no fumarla por fumarla. “Así como tenemos alcoholímetro, hagamos también un mariguanómetro y que la posesión sea hasta 30 gramos y que la edad mínima para su consumo sea a los 18 años en compra y consumo, no fumar en interiores, como ocurre con el cigarro y alcohol. Y las medidas a empresas para producir, distribuirla y venderla, fijar precio para venta al público, así como lo hizo Canadá, y fijar impuestos nacionales e internacionales para su comercialización”, finalizó.





