Reuters 

Líderes europeos externaron su apoyo a Keir Starmer, tras haber anunciado su dimisión este lunes en medio de una caída en picado de sus índices de popularidad.

“A muchos líderes les puede llevar años convertirse en el estadista en el que te has convertido en solo dos años”, afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la red social X. “La seguridad europea y ucraniana es más sólida gracias a ti. Gracias, querido Keir”.

Starmer, el primer dirigente no conservador desde que Reino Unido votó a favor de salir de la Unión Europea, rechazó las sugerencias de que el país pudiera volver a incorporarse al bloque de 27 miembros, pero había impulsado la mejora de las relaciones tras el trauma del Brexit.

También mantuvo el papel central de Reino Unido en el apoyo de la región a Ucrania, junto a sus homólogos del “E3”, el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz.

El apoyo de Starmer a Ucrania mantuvo la línea seguida por predecesores conservadores como Boris Johnson, quien brindó el respaldo de Londres al presidente ucranio Volodymir Zelensky tras el ataque ruso a Kiev en 2022.

Zelensky agradeció a Starmer “por estar siempre en contacto, siempre comprometido y siempre esforzándose por hacer lo necesario”, y afirmó que sus conversaciones siempre estuvieron “llenas de contenido real”.

“Keir, siempre serás un invitado bienvenido en Ucrania”, afirmó en X.

“Quiero reconocer el importante papel que desempeñó Keir en el restablecimiento de las relaciones entre Irlanda y Reino Unido, así como de las relaciones entre Reino Unido y la Unión Europea durante su mandato como primer ministro”, dijo por su parte el primer ministro irlandés, Micheál Martin, en un comunicado.

Un portavoz del gobierno alemán señaló que Starmer fue siempre “un socio fiable y cercano”. Sin embargo, no hubo ninguna declaración personal inmediata por parte de Merz, quien se enfrenta a unos índices de popularidad en mínimos históricos que han suscitado especulaciones en la prensa sobre su propio futuro.

Crisis de popularidad

Starmer llegó al poder en 2024, arrasando a un Gobierno profundamente impopular que presidía una economía en declive y una nación aún dividida por la amarga campaña del referéndum sobre el Brexit.

No obstante, al igual que otros líderes europeos, Starmer tuvo dificultades para ganarse a los votantes desilusionados con los partidos tradicionales y cada vez más atraídos por partidos antisistema que prometen revolucionar la política con medidas audaces.

Fuera de su país, su aparente falta de carisma parecía importar menos que en casa, donde se le acusaba con frecuencia de carecer de convicción.

Al otro lado del Atlántico, la despedida fue menos cálida.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le dedicó una despedida despectiva, anunciando un día antes de la dimisión que Starmer se marcharía y afirmando que había “fracasado estrepitosamente” en cuestiones clave como la inmigración y la energía, ámbitos en los que Trump discrepa de la política del Gobierno británico.

Rusia, que considera a Reino Unido como uno de sus principales enemigos, sobre todo por su apoyo a Ucrania, se atribuyó el mérito de la salida de Starmer a través de una publicación en X del enviado especial del presidente ruso Vladimir Putin, Kirill Dmitriev.

“Lo hemos hecho conjuntamente”, indicó, “sacando a la luz el belicismo de Starmer y sus políticas sistemáticamente erróneas en materia de inmigración, delincuencia, energía y economía”.

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