Emir Olivares Alonso
Ciudad de México. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) estimó que durante 2017 unas 20 mil personas soliciten refugio a México por diversas razones, por lo que llamó al Estado mexicano a aumentar, reforzar y promover acciones que protejan las garantías de las personas solicitantes de refugio, asilo o con necesidad de protección internacional.
En el marco del Día Mundial del Refigiado, que se conmemora este martes, el organismo nacional recordó que durante 2016, en México se registraron 8 mil 778 solicitudes al respecto, lo que implica un 163 por ciento más respecto al año anterior. De estas solicitudes se reconocieron 3 mil 76 personas como refugiados un total de 227 por ciento más que en 2015, y 641 más se les dio protección complementaria.
En los primeros tres meses de 2017, se presentaron 3 mil 543 solicitudes de extranjeros para pedir refugio a México, de las cuales se han reconocido 143 en condición de refugiado y 28 como protección complementaria. Esto de acuerdo con cifras vigentes de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados.
“Lo anterior permite pronosticar que las personas que están huyendo de la violencia y que su vida e integridad están expuestas en sus países de origen y recurren a México con la finalidad de solicitar el derecho al asilo continúa en aumento, ante las diversas crisis humanitarias que se viven en la región y en el mundo. Dichas cifras prevén que a finales de este 2017, se presenten alrededor de 20 mil solicitudes de reconocimiento de la condición de refugiado”, apuntó el organismo presidido por Luis Raúl González Pérez.
Recordó que en el informe “Tendencias globales” del año 2015, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), declaró que el número total de refugiados aumentó de forma significativa y sistemática. Arrojó que 65.3 millones de personas se encontraban desplazadas a finales de 2015, en comparación con los 59.5 millones de tan sólo 12 meses antes. “Ésta es la primera vez que se supera el umbral de los 60 millones de personas”.
De acuerdo a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, se considera refugiado: “Toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país.”
La CNDH remarcó que ante la grave crisis de personas desplazadas de sus países de origen a nivel mundial, es necesario y urgente generar acuerdos globales que tiendan a la ayuda humanitaria a todos ellos, evitando acciones discriminatorias y poner en el centro de toda política pública la dignidad de las personas. El refugio y asilo representa para muchas de ellas una nueva oportunidad de vida.
Por ello, exhortó al Estado mexicano “a continuar priorizando las acciones de protección en favor de los derechos humanos de las personas solicitantes de la condición de refugiado y de los refugiados, así como valorar desde un enfoque garantista y de protección integral la situación de vulnerabilidad por la que atraviesan los solicitantes, por lo que debe garantizar medidas extraordinarias de protección, como también a las niñas, niños y adolescentes no acompañados en la migración que, por su condición, deben gozar de todas las medidas necesarias de protección y apoyo establecidas en el marco legal mexicano y en los tratados internacionales que nuestro país ha firmado y ratificado”.
Informó que para conmemorar el día del refugiado, la CNDH y el ACNUR realizarán de manera conjunta a partir de este 20 de junio los trabajos de elaboración de un mural comunitario monumental con la participación de personas solicitantes de refugio en México, de estudiantes, defensores de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil que trabajan con refugiados, como parte del proyecto de Memoria Colectiva y Muralismo Comunitario.
El objetivo es construir un espacio seguro de diálogo e intercambio de experiencias de personas solicitantes de refugio a través de dinámicas participativas y de expresión a través del arte, brindar herramientas para que las personas solicitantes de la condición de refugiado construyan sus propios relatos de memoria colectiva e impulsar procesos de reconstrucción de tejido social y de integración con la comunidad, ya que consideramos prioritario reflexionar desde la manifestación artística y comunitaria sobre el derecho fundamental de los refugiados a buscar asilo y encontrar protección en otro Estado.





