San Cristóbal de Las Casas, Chis. El Consejo Interreligioso de Chiapas, formado por los obispos de las tres diócesis y diferentes denominaciones evangélicas, hizo un llamado al gobierno federal para que se abra una mesa de diálogo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), pues “cerrarse a dialogar es destruir la democracia, es pensar que alguien tiene toda la verdad y eso no es cierto”.
Lo anterior lo informó el obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, quien en rueda de prensa, agregó que “quizá no todas las peticiones de los maestros puedan ser atendidas, pero tienen derecho a ser escuchados”.
Abundó: “Nosotros decimos que echar abajo toda la reforma educativa es muy difícil y complicado, pero hay muchos aspectos que pueden ser replanteados, discutidos, dialogados y aclarados si es el caso”, ya que “de lo contrario, no vemos cómo se pueda abrir un canal de solución a este conflicto que está afectando mucho a la sociedad chiapaneca”.
Arizmendi Esquivel dijo que los integrantes del Consejo Interreligioso se reunieron el viernes con el presidente el Congreso local, Eduardo Ramírez y otros diputados, para manifestarle que “apoyamos la petición del magisterio de un diálogo con el gobierno federal, para que sean escuchadas sus peticiones, sus demandas y sus exigencias, sin que por ello estemos de acuerdo con los desmanes que se han cometido”.
Subrayó: “Le pedimos que ejerza sus buenos oficios para insistir junto con el gobierno estatal en que se les abra un espacio para dialogar pues eso es la democracia”.
Acerca del ofrecimiento que el sábado hizo el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez para mediar entre el gobierno y la CNTE, Felipe Arizmendi expresó que “si podemos servir para encontrar la paz estamos dispuestos a ello, sabiendo que el conflicto es fundamentalmente de nivel federal”.
Agregó que en la reunión con Ramírez Aguilar, los miembros del Consejo Interreligioso de Chiapas, también le expresaron su sentir en torno a la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto en cuanto “al llamado ‘matrimonios igualitarios’ y la posible adopción de niños por parte de dichos ‘matrimonios’”.
Señaló que le expusieron que “la familia es la unidad fundamental de la sociedad y ello incide en el desarrollo de los individuos y de los pueblos. La actual crisis social en México, el mayor número de divorcios y el aumento de madres solteras proviene, entre otras cosas, del desquebrajamiento de las familias”.
Le dijeron que “el matrimonio conformado por un hombre y una mujer debe ser considerado como una institución fundamental y no como una preferencia personal de tipo sexual. Esta convicción está afianzada en nuestra fe, pero tiene un fundamento en la misma naturaleza humana. Eso no es homofobia, no es desprecio a quienes piensan en forma diferente, ni cuestión de creencias; es respeto a la naturaleza humana”.
Comentó que le pidieron al presidente del Congreso “mostrar voluntad y encontrar otras formas legales para proteger los derechos de las minorías, sin vulnerar la naturaleza de la familia. Si dos personas del mismo sexo quieren cohabitar, son libres de hacerlo, aunque nosotros no lo aceptamos moralmente. Se les pueden llamar ‘bodas igualitarias’, ‘convivencias maritales’, ‘uniones en sociedad conyugal’, ‘sociedades en convivencia’, o de otra forma, pero no ‘matrimonios’, pues no lo son”.
Sostuvo que “proteger derechos de los que tienen otras preferencias sexuales, como compartir sus bienes y asegurar herencias, se puede lograr con un simple convenio entre personas, de cualquier sexo”.





