“La decisión más difícil fue a mediados de mi presidencia, cuando di la orden de enviar 30 mil soldados adicionales a Afganistán, teniendo en cuenta de que hice campaña para poner fin al despliegue masivo de tropas en el extranjero”, explicó Barack Obama durante una entrevista con la cadena estadounidense ABC difundida este domingo.
“Pienso que fue la buena decisión porque los talibanes estaban en ese entonces en ascenso, antes de que yo entrara en funciones, en parte porque no prestábamos el suficiente interés a Afganistán como deberíamos haber hecho”, dijo Obama.
¿Acaso está decepcionado, después de ocho años, de que los soldados estadunidenses estén presentes no sólo en Afganistán sino también en Irak? “Si, pero aprendí que en la guerra contra el terrorismo nunca tendríamos el mismo tipo de victorias decisivas y permanentes como se obtienen en guerras contra países”, dijo el presidente demócrata. “Por definición, incluso luego de diezmar a Al Qaeda en las Fata (zonas tribales pakistaníes), incluso luego de haber matado a Bin Laden, quedan personas que tienen ganas y capacidad de golpear a Estados Unidos si no nos mantenemos vigilantes”.
Para el presidente estadunidense, la fragilidad de ciertos países como Irak y Afganistán hacen necesaria la presencia militar estadunidense. Hoy hay más de 5 mil consejeros militares estadunidenses en Irak y cerca de 8 mil 400 soldados en Afganistán.
“Pero ya no estamos enormemente presentes y hay menos riesgos de que seamos atacados como potencia ocupante”, concluyó Obama.





