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Que este año está siendo complicado para los mercados financieros mundiales no es ningún secreto. Los principales índices bursátiles del mundo ceden posiciones, los bancos centrales cortan el grifo de la financiación barata y la inflación no da un respiro a los consumidores. 

Es fácil, pues, caer en el pesimismo y pensar que el escenario actual es garantía de desastre para nuestros bolsillos. Pero, aunque a primera vista quizás no lo parezca, lo cierto es que hay opciones que permiten un posicionamiento sólido en este tipo de coyunturas, como vamos a ver a continuación.

Ponerse corto en acciones para ganar en caídas

A día de hoy, invertir en acciones para ganar dinero cuando las cotizaciones caen es una realidad. Todo ello gracias a los CFD. Se trata de un instrumento financiero que permite especular no solo sobre las subidas de los precios, sino también sobre las bajadas. A lo primero se llama invertir en largo y a lo segundo invertir en corto.

La gran ventaja de esta opción es que nos permite entrar y salir cuando queramos de nuestras posiciones. También hace posible que ganemos cuando una acción cae, algo que puede ser muy interesante en momentos de pánico generalizado en los mercados. Sin duda, una opción para considerar en estos tiempos.

Implementar estrategias de dollar cost averaging

El DCA o dollar cost averaging es una opción muy interesante por la que decantarse en tiempos de incertidumbres macroeconómicas. Consiste fundamentalmente en ir invirtiendo capital en un activo que se encuentra en fase bajista o de caídas más o menos sostenidas en el tiempo. Los mercados bajistas pueden ser implacables con los inversores menos experimentados, por lo que una manera interesante de armar una posición en un activo puede ser esta.

Asumiremos la imposibilidad de averiguar el precio de suelo e iremos, de manera periódica, comprando el activo que deseemos adquirir. Cuando más caiga, más unidades podremos comprar y nuestro coste final total de adquisición ira bajando.

Optar por activos de riesgo asimétrico

Por último, podríamos decantarnos por adquirir algún activo de riesgo asimétrico. ¿En qué consisten? Se trata de activos cuya posibilidad de revalorización es de potencialmente varios múltiplos y cuyo riesgo de caída, es decir, de llegar a cero, nos parece asumible.

Pueden enmarcarse aquí algunos activos como las criptomonedas o las start-ups. Pueden llegar a cero, pero nos ofrecen potenciales de revalorización interesantes. Por supuesto, esta estrategia debe ir unida a una asignación de capital muy moderada: un porcentaje pequeño de nuestros ahorros y que podamos asumir desde ya como pérdidas. El riesgo asimétrico, de lo contrario, ya no será tal.

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En resumidas cuentas, es innegable que los mercados financieros plantean desafíos importantes para los inversores hoy en día. Parece que atrás van quedando los tiempos en los que asignar dinero aquí y allá era prácticamente todo lo necesario para ganar: todo subía más temprano que tarde. Pero, como acabamos de ver, el cambio de coyuntura no es sinónimo de imposibilidad de seguir beneficiándonos de los mercados financieros.

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