San Luis Potosí, S. L. P. a 10 de mayo de 2016

Sr. José Ignacio Betancourt Robles

Profesor Investigador del Programa Estudios Literarios de El Colegio de San Luis

Columnista del diario La Jornada de San Luis

Desde hace más de siete semanas he sido objeto de comentarios en aproximadamente el mismo número de columnas que le publica el diario La Jornada San Luis. Pensaba no inmiscuirme en sus textos pero Usted rebasó ya una línea que me es más importante que su libertad de expresión: mi persona.

Como Usted no tiene empacho en difundir su opinión personal sobre mi, estoy en mi derecho de emplear los mismos medios para elaborar esta respuesta dirigida a los destinatarios de sus escritos.

Señor Betancourt, es Usted un mitómano

Desde el inicio de sus desencuentros con un servidor, ha demostrado una increíble capacidad de tergiversar la realidad. El “colectivo de colectivos” que Usted encabeza, es el estandarte de un movimiento integrado por tres personas. Las minutas elaboradas por Ustedes y de las cuales existen copias, están firmadas únicamente por José Ignacio Betancourt Robles, Jaime Limón Romero y Carlos Reyes Méndez.

Ustedes tres son los representantes únicos de sus propios intereses.

La “comisión mixta” es anacrónica e inoperante pues dejó de funcionar para el propósito que fue creada, así lo evidencia la copia del documento elaborado por artistas y creadores el pasado mes de noviembre de 2015. La arbitrariedad y el trato denigrante que el “colectivo de colectivos” aplicó a distintas personas, son muestra de que Ustedes tres solo custodiaban su propio beneficio.

La “programación y funcionamiento” del Centro Cultural  Mariano Jiménez (CCMJ) y que Usted presume como logros propios, se reduce a los siguientes talleres impartidos por Jaime Limón Romero (títeres), Carlos Reyes Méndez (pintura) y Literatura (José Ignacio Betancourt Robles). Cursos que se ofrecían a cambio de una cuota. Además, las “funciones dominicales de títeres”, los “talleres de verano” y los “conciertos de música” fueron organizados también por Ustedes tres a cambio, claro, de cuotas.

Repite semanalmente una queja en su columna; cuando pedí el auxilio de las fuerzas públicas. Esto es lo que sucedió: Usted se presentó en las instalaciones del CCMJ a vociferar en mi contra pero cuando de las palabras altisonantes cambió a las amenazas físicas, solicité el apoyo de seguridad para retirarlo del lugar. Tan efectivo fue mi llamado, que Usted cambió su actuar. De esto, hay referente audiovisual.

El cambio de combinación en las chapas del CCMJ no es una ocurrencia, obedece a una sencilla razón, ningún particular puede portar llaves, tener acceso y hacer uso de estas instalaciones de manera personal y en el horario que les plazca. En otras palabras, es ilegal utilizar el recinto como oficina personal y encima de eso, despotricar contra visitantes y empleados. En varias ocasiones se lo he explicado.

Lo que Usted interpreta como “agresión” en su contra, cualquier ciudadano con sentido común lo entiende como la observación y respeto de reglas y leyes a las que evidentemente Usted no está acostumbrado a acatar.

Señor Betancourt, es Usted un pésimo investigador.

En sus columnas aplica la asociación de apelativos y me endilga gratuitamente parentela que no tengo. El que yo comparta apellidos con diferentes personas no significa que forzosamente seamos familia.

Con ese nivel de conclusiones que escribe, no dudo ser incluido en el árbol genealógico de Pánfilo de Narváez y gracias a su incompetente investigación, probablemente tendré que cargar también con la culpa histórica de este personaje.

Señor Betancourt, es Usted un irresponsable.

A mediados del pasado mes de enero, asumí el encargo de dirigir el Centro Cultural Mariano Jiménez (CCMJ). Entre muchas de mis tareas, está la de salvaguardar el inmueble y lo que se encuentra dentro porque soy el responsable directo del acervo, la documentación, el mobiliario, los equipos y todo el material ahí presente.

Me explico más claramente. Lo que se encuentre en el CCMJ es propiedad oficial y como encargado del sitio, esto me convierte en su custodio. Quien reclame pertenencia de algo, deberá demostrar por escrito la auténtica y legal posesión para serle devuelta.

Los momentos desagradables que hemos vivido –visitantes y empleados por igual– dentro de las instalaciones del CCMJ son cuando Usted acude en estado inconveniente y nos obliga a lidiar con su inmadurez y falta de respeto. No tengo que recordarle que numerosas personas han presenciado sus bochornosos actos de soberbia.

Finalmente señor Betancourt, lo invito a devolver a la sociedad y a alumnos lo que El Colegio de San Luis, A. C. ha invertido en su persona.

De acuerdo a los registros públicos de la institución para la que trabaja, desde hace seis años Usted no produce ni una cuartilla.

Estoy cierto, señor Betancourt, que si le dedicara el mismo empeño que le invierte para ir –en sus horas laborales– a inmiscuirse en el CCMJ y a mentir sobre mi persona, y en cambio, concretara sus esfuerzos a escribir, a investigar y a publicar obras como corresponde a su labor de investigador en El Colegio de San Luis, no estaría su servidor redactando este escrito y su periplo de desencuentros no existiría.

Del indígena mexicano que aspiró a un futuro mejor y llegó a ser presidente de este país, le recomiendo aprenderse la siguiente frase: “Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Estoy a sus órdenes,

Alfredo A. Narváez Ochoa

Reloj Actual - Hora Centro de México