AFP

sindicato Vereinigung Cockpit cuestionaba particularmente los proyectos de la dirección de revisar el costoso sistema de jubilaciones anticipadas.

Ahora le preocupan también al sindicato los planes de la dirección de contratar a pilotos menos bien pagados para la emergente Eurowings, la compañía de bajo coste del grupo Lufthansa.

¿Por qué se eterniza el conflicto? El grupo alemán ha padecido varias huelgas en los últimos años, y no solamente de pilotos. En noviembre de 2015 se produjo la huelga más larga de su historia cuando las azafatas y los stewards, convocados por el sindicato UFO, dejaron de trabajar siete días seguidos, causando la anulación de más de 4 mil 600 vuelos.

Algunos de esos conflictos lograron solucionarse. Pero en el actual, con Cockpit, el enfrentamiento está lejos de llegar a su fin.

“El daño es ya tan grande que cada vez es más difícil para las dos partes llegar a un compromiso sin parecer derrotados” opina Guido Hoymann, experto del sector aéreo del banco Metzler, interrogado por la AFP, quien aboga por la intervención de un mediador.

La dirección de Lufthansa volvió a proponer a Cockpit una vía de arbitraje, sin éxito, y ha intentado por la vía judicial –también en vano– impedir las huelgas.

¿Qué consecuencias para Lufthansa? “El daño se produce a largo plazo” advierte Hoymann. Las reiteradas huelgas que padece el grupo “le han costado millones de euros, pero sobre todo es la imagen de Lufthansa la que sufre, y su fiabilidad es cuestionada” explica, y afirma que la compañía puede perder a su importante clientela de negocios.

En términos financieros, el impacto es en cambio limitado. Un día de huelga cuesta al grupo entre 10 y 15 millones de euros diarios, según Lufthansa. En 2015, la factura total por las huelgas fue de unos 100 millones de euros, relativamente poco comparado con el beneficio neto récord de mil 700 millones de euros logrado por el grupo.

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