Sputnik, Reuters y Ap
Río de Janeiro. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, descartó este miércoles aplicar la Ley de Reciprocidad y subir los aranceles a los productos procedentes de Estados Unidos, porque aseguró que, de momento, la prioridad es intentar negociar.
“No estamos anunciando la reciprocidad; en este primer momento no queremos nada que justifique empeorar nuestra relación, en estos momentos estamos intentando aproximar la relación”, dijo Lula al dar a conocer el plan “Brasil soberano”.
Durante la presentación del programa, el vicepresidente de Brasil y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin, volvió a resaltar que los aranceles impuestos por Estados Unidos no tienen ninguna justificación y son una medida “totalmente inadecuada” que no responde a motivos comerciales.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Fernando Haddad, dijo que su país “está siendo sancionado por ser más democrático que su agresor”.
El eje central del plan de ayuda que presentó Lula es una línea de crédito de 30 mil millones de reales (cinco mil 550 millones de dólares) a través del Fondo de Garantía de Exportaciones (FGE), administrado por el banco estatal de desarrollo BNDES, según un comunicado.
El esperado paquete de apoyo para las empresas perjudicadas por los fuertes aranceles de Estados Unidos está centrado en líneas de crédito para exportadores y compras gubernamentales de productos que enfrentan mayores obstáculos para encontrar mercados alternativos.
También se prorrogará la suspensión de impuestos a las empresas que comercializan sus productos en el exterior.
Las medidas están condicionadas a que los empresarios mantengan los puestos de trabajo, de manera similar a los programas de rescate durante la pandemia de covid-19.
“Estas acciones buscan proteger a los exportadores brasileños, preservar empleos, impulsar inversiones en sectores estratégicos y asegurar la continuidad del desarrollo económico del país”, aseguró el gobierno en el comunicado.





