Jaime Nava
Por unanimidad de votos, los magistrados que integran la Primera Sala del Supremo Tribunal de Justicia del Estado confirmaron el auto de formal prisión dictado en contra del sacerdote Noé Trujillo por el delito de estupro cometido en contra de la menor Alejandra (nombre ficticio con el cual La Jornada San Luis ha identificado a la víctima desde el 8 de febrero de 2016).
De acuerdo con la sentencia de fecha 4 de marzo del 2016, de la cual se posee una copia, los magistrados sostuvieron que no advirtieron ningún agravio que hacer valer a favor de Trujillo y, a pesar de que no le dieron valor a la ampliación de declaración de Alejandra, por considerar que la víctima “con posterioridad, quiso agravar la situación del encausado o evitar juicios de reproche a su conducta”, manifestaron que se encuentra acreditada “a nivel probable” la responsabilidad de Noé Trujillo en la comisión del delito de estupro.
En el documento se establece que Trujillo sostuvo “relaciones sexuales consentidas” con la menor gracias a que “ejecutó acciones tendientes a seducir a la menor, tales como besarla en la frente, en las manos y en los labios, acciones lúbricas tendientes a excitar a la víctima y obnubilar su capacidad de raciocinio”.
Los magistrados tampoco le dieron valor a las copias simples de las conversaciones de Facebook sostenidas entre Noé Trujillo y Alejandra durante diciembre de 2013 y febrero de 2014, de las cuales dieron cuenta los agentes del ministerio público en el informe de investigación con registro de oficio PME/DELSEX/107/2014/CENTAURO, documento que integra el expediente del proceso penal 73/2015 y señala: “…es de destacar que entre esas pláticas tanto la menor como el C. Noé Trujillo manifiestan que se besarán sus cuerpos en todas sus partes e inclusive las íntimas además de que la menor le refiere que el día 26 de diciembre del año 2013 le dará su regalo a lo que Noé Trujillo le refiere que se vaya con cierto tipo de prendas de vestir…”.
“Qué le dijiste al padre Gil”
En dichas conversaciones el sacerdote convence a Alejandra de ser su novia por medio de referencias religiosas, anécdotas personales y afirmando padecer cáncer “en el cerebro”. Posteriormente resalta un intercambio de mensajes en el que la menor afirma haberle dicho al padre Gilberto Alvarado Martínez que mantenía una relación con Noé Trujillo y que lo habían hecho “oral”. Se transcribe parte de la conversación a continuación (sin alterar el contenido de los mensajes se corrigieron errores ortográficos o de dedo):
Noé: Perdóname qué le dijiste al padre Gil. Mañana lo voy a ver y me va a decir
Alejandra: Ayy claro que no, ¡secreto de confesión!
Noé: No, cuando hay algo que nos afecta nos lo decimos y me la va a decir
Alejandra: Él sabe desde que anduvimos, te lo has encontrado y no te ha dicho nada ¡Obvio!
Noé: Pero si le dijo que tuvo eso conmigo según el derecho canónico no se puede ocultar y por lo tanto se debe denunciar. Aunque sea secreto de confesión. Se manejará en secreto pero el obispo lo sabrá.
Alejandra: Ay pues mira el padre Gil ni le ha dicho a mi mamá y desde que anduvimos sabe todo.
Noé: Dime qué le dijiste a el padre, por fa. Solo de eso.
Alejandra: Que anduvimos. Y que lo hicimos oral. Equis adiós.
Alejandra: Hola, ¿habló con el padre Gilberto?
Noé: Sólo me dijo que me cuidara y que sea muy prudente.
En el informe elaborado por los agentes del ministerio público se da cuenta de una entrevista realizada al sacerdote Gilberto Alvarado quien respondió, en relación a lo afirmado por la menor, que lo manifestado por ella es “secreto de confesión y dentro de la religión católica lo anterior es un dogma”.
En entrevista, la madre de Alejandra lamentó que desde el inicio del proceso no les hayan admitido realizar un peritaje a “las redes” y la línea de teléfono de Noé Trujillo para conocer el contenido de los mensajes que hubiese intercambiado con el sacerdote Gilberto relacionados al caso de su hija y que pudieran comprobar “la complicidad del padre Gilberto Alvarado”.
Respecto a lo dicho por los feligreses pertenecientes a la iglesia de Santo Niño de Atocha que se manifestaron el pasado sábado 12 en apoyo al cura Alvarado Martínez y quienes afirmaron que tanto ella como su hija “necesitan tratamiento sicológico”, dijo que son ellos quienes lo requieren ya que son “fanáticos que apoyan a un encubridor”.
Finalmente, cabe hacer mención que la magistrada integrante de la Primera Sala, Luz María Enriqueta Cabrero Romero, se excusó de conocer y decidir sobre la apelación del auto de formal prisión por su relación familiar con el arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, Jesús Carlos Cabrero Romero.







