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Portadown. Unas dos mil personas se congregaron este domingo en Portadown, en Irlanda del Norte, para intentar impedir que una marcha protestante probritánica atravesara, por primera vez desde 1997, un barrio de mayoría católica y nacionalista, mientras el primer ministro de Reino Unido pidió “calma”.
Las tensiones aumentaron después de que un tribunal autorizó, el sábado por la noche, la celebración de la marcha de la Orden de Orange.
La Comisión de Desfiles (Parades Commission), organismo independiente de Irlanda del Norte encargado de regular los desfiles controvertidos, autorizó a 35 miembros de la Orden de Orange a marchar en silencio por Garvaghy Road, en Portadown, sin banda de música ni simpatizantes, a partir de las 8:00 horas del domingo.
Por su parte, el primer ministro británico, Andy Burnham, pidió “calma a todas las partes”, y añadió en una entrevista a la BBC que se habían logrado “importantes avances” en Irlanda del Norte y que “no queremos ver que las cosas vuelvan atrás”.
Irlanda del Norte estuvo marcada durante tres décadas por un conflicto que enfrentó principalmente a republicanos católicos partidarios de la unificación con Irlanda y a unionistas protestantes favorables a permanecer en Reino Unido.
Garvaghy Road se había convertido en uno de los principales focos de tensión a finales de la década de 1990.
Unas 2 mil personas marcharon a primera hora del domingo por este barrio de la ciudad de Portadown, situada a 40 kilómetros al suroeste de Belfast, en una contramanifestación destinada a impedir el paso de la Orden de Orange.
Con un importante dispositivo de seguridad, la policía mantuvo a los participantes de la concentración orangista dentro de un salón parroquial.
La primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, del partido republicano irlandés Sinn Féin, condenó el sábado la decisión judicial que autorizaba la marcha.
“Nuestro mensaje es claro. No habrá vuelta atrás. Ni mañana. Ni nunca”, declaró O’Neill.







