Rubicela Morelos Cruz, corresponsal
Cuernavaca, Mor. El obispo de la diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro, consideró que las multitudinarias marchas del pasado martes en las cuales se exigió la destitución del gobernador Graco Ramírez, fueron una expresión de desahogo ante la inseguridad que padecen los morelenses, pues sostuvo que 90 por ciento de los delitos de alto impacto no se denuncian en esta entidad.
“Yo creo que es una expresión de lo que siente la mayor parte del pueblo de Morelos y que se desahogó de esta manera para manifestar un deseo de que se solucione, de que cambie, de que mejore (la seguridad)”, respondió el obispo al preguntarle su opinión sobre los miles de morelenses que salieron a marchar convocados por Frente Amplio Morelense (FAM) el pasado 16 de agosto.
Castro indicó que de lo que más se quejan los feligreses de las 113 parroquias de esta diócesis es precisamente de la inseguridad, la violencia, el cobro de derecho de piso, la corrupción, la manipulación y la falta de empleo.
“En las 113 parroquias que tenemos, sobre todo, hay algunas zonas que son más conflictivas, en donde hay inseguridad, violencia, cobro de derecho de piso que es lo que los tiene sumamente cansados, porque no es justo que trabajen (los morelenses) para que otra gente obtenga los beneficios de su desgaste, de su trabajo; están cansados de la corrupción, también de que haya esta manipulación, están cansados de no encontrar empleo, entonces yo creo que eso es una cosa común en la mayoría de nuestras parroquias”, expresó el obispo.
Al preguntarle si el gobernador Ramírez se ha negado a reconocer la realidad que padecen los morelenses, respecto de la inseguridad, respondió:
“Quizá le hace falta reconocer algunos aspectos ¿verdad? Le hace falta pues ver la cifra negra por ejemplo de los delitos de alto impacto; todos los delitos de alto impacto: secuestro, homicidio, corrupción, extorsión, asalto a mano armada, asaltos en las rutas, yo creo que es lo que hace falta analizar, porque 90 por ciento no denuncia, entonces muchas de las estadísticas que se tienen son parte de lo que no se denuncia”, recalcó el prelado.
Tanto en la entrevista, como en el sermón de su misa de este domingo, el obispo pidió que se reconozca la verdad, la realidad que padece Morelos y se rectifique. “Es lo que yo he estado insistiendo: que reconozcamos la verdad, la realidad que vivimos y rectifiquemos, todos nos podemos equivocar, pero es de sabios reconocer nuestros errores y rectificar, y yo creo que eso es lo que todos los seres humanos debemos hacer, rectificar; ver en qué parte hemos fallado y entre todos unidos hacerlo mejor para rectificar camino, y traer el beneficio que nuestro pueblo merece y que hemos de darle, sobre todo, quienes tenemos responsabilidades”, apuntó el obispo.
Al preguntarle por qué consideraba que el gobernador centraba su campaña de desprestigio sólo contra él (obispo) y el rector de UAEM, Alejandro Vera Jiménez, contestó: “Me duele, me duele (¿hay un fondo?), yo no entiendo, de verdad no entiendo, yo creo que debería irse más a fondo, y no quedarnos en esta realidad, yo creo que hay que ir más al fondo y aceptar lo que haya que rectificar”, comentó.
El obispo aseguró que comparte el anhelo y deseo de un Morelos mejor, como lo ha planteado también el FAM; además le respondió al gobernador Graco Ramírez en el sentido de que afirma en entrevistas radiofónicas que es la Iglesia la que está en su contra, “yo no creo que 100 mil personas sean agenda de la derecha ¿verdad? Yo no creo que de 100 mil personas que se manifestaron no todas están de acuerdo en el matrimonio natural, entonces yo creo que ahí hay algo más de fondo, que es lo que debe despertar alarmas y ver, y analizar con mucha objetividad”, concluyó el obispo de la diócesis de Cuernavaca.





