Afp y Europa Press
Orleáns. La ultraderechista Marine Le Pen y el candidato de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon son los candidatos que pasarían a una hipotética segunda vuelta en todos los escenarios en las elecciones presidenciales francesas previstas para abril y mayo del año próximo.
Le Pen lidera todos los sondeos para suceder al presidente saliente Emmanuel Macron, quien no puede volver a presentarse a las elecciones. La candidata ultraderechista quedaría muy por delante en la primera vuelta (con hasta un 38 por ciento de votos) y se impondría en la segunda frente a cualquiera de sus posibles rivales.
Su partido, la Agrupación Nacional (RN), se beneficia de la fragmentación del centro y las dificultades de los partidos tradicionales.
Su principal adversario, el líder del partido de izquierda radical La Francia Insumisa, Mélenchon, se vería perjudicado por un escaso trasvase de votos en caso de pasar a la segunda vuelta y sufriría una derrota contundente, según las encuestas.
El pasado sábado, el RN se reunió en congreso para votar la reelección de su presidente, Jordan Bardella, quien se ha visto envuelto en una polémica por presuntamente haber escrito mensajes antisemitas cuando era joven. Bardella lo niega y, de momento, el escándalo no parece frenar el impulso del autoproclamado “primer partido de Francia”.
“Un poco de optimismo”
Este domingo será la aspirante presidencial quien subirá al escenario para su primer gran mitin de campaña en Orléans (centro), en un recinto con capacidad para 10 mil personas.
“Voy a intentar infundir un poco de optimismo”, comentó a periodistas. Le Pen asegura que no quiere “endurecer el tono”, sino más bien hablar de “renacimiento”, en un contexto especialmente tenso.
La candidata del RN acusa al partido de Mélenchon de haber “tomado como rehén” al movimiento de protesta estudiantil, surgido de un malestar en los centros de enseñanza secundaria, para intentar “sumir al país en el caos”.
Su rival, que volvió a sumarse a la manifestación de París el sábado, atribuye la responsabilidad de los actos violentos a la estrategia de mantenimiento del orden y ha vuelto a arremeter contra las autoridades, instando a Macron a “ceder”.
“La batalla de los hechos está ganada”, opina Marine Le Pen, convencida de haber tenido “razón en todo” desde hace mucho tiempo.
Ella promete un endurecimiento de las medidas de seguridad, el control de la inmigración, la expulsión de extranjeros y una reforma de la Constitución mediante referéndum, entre otras cosas. Tampoco descarta echar un “pulso” a la Unión Europea.
Tendrá que “convencer” al 15 por ciento de los votantes que aún le falta para acceder al poder de que sus “soluciones para mejorar la vida de la gente” y “hacer felices a los franceses” son precisamente las que necesita un país al borde de la crisis social y financiera.







