- Educación y negocios FIFA
- Lozoya: una flor de su jardín
Carlos Fernández-Vega
Aestas alturas del partido y con los enclenques resultados en la materia, la pregunta obligada es: ¿por qué Mario Delgado se mantiene al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP)?, una de las instituciones fundamentales del Estado mexicano, quien al parecer hace y deshace a su gusto, sin pasar aduana. ¿Recuerdan el show que en marzo-abril de 2025 armó con las empresas productoras de chatarra a las que descaradamente “incorporó” al “esfuerzo” gubernamental de “eliminar la promoción, distribución y venta” de esos productos en las escuelas, siempre con la “intención de dejar de ser el país con mayor índice de sobrepeso y obesidad infantil, y lograr que esta generación de niñas y niños sea la más saludable, fuerte y feliz en la historia de México” (esa fue la versión oficial).
Como cápsula de memoria, un año atrás Delgado “promovía la vida saludable”, para lo cual se reunió con los principales empresarios chatarreros (Bimbo, Coca-Cola, Pepsi y demás) para “sumar esfuerzos e impulsar y fortalecer la estrategia integral de nuestra Presidenta de poner por delante la salud de las infancias”. Y anunciaba que los barones engordadores se “comprometieron a donar básculas, elaborar materiales para promover la actividad física y compartir información derivada de investigaciones científicas sobre alimentación y salud en los planteles escolares”. Y todos “contentos”, porque las chatarreras unidas jamás serán vencidas.
Por aquellos ayeres, el ex subsecretario Hugo López-Gattel denunció que el proceder del titular de la SEP resultaba igual al de los titulares de esa misma dependencia en los sexenios calderonista y peñanietista (Josefina Vázquez Mota, Alonso Lujambio y José Ángel Córdova; Emilio Chuayffet, Aurelio Nuño y Otto Granados Roldán, respectivamente), y subrayó: “no difamo al titular de Educación; él solito está presumiendo sus acciones, a los chatarreros los hace partícipes de la toma de decisiones de este programa de protección de la salud de toda la comunidad educativa, no sólo la infancia y la adolescencia”.
Pues bien, ahora Delgado sube la apuesta y decide “recortar” 40 días el calendario educativo (de prescolar a bachillerato, lo que afecta a 28 millones de alumnos), “debido a las altas temperaturas y el Mundial de Futbol”, de acuerdo con la notificación oficial. Ante el anuncio, la presidenta Sheinbaum declaró que por tal “ajuste” “no hay un calendario definido”, que “se adelantarán las vacaciones, por el Mundial, principalmente” y que “es importante que los niños también no pierdan clases”. Bueno, pero en los hechos la tijera de la SEP sólo fortalece los jugosos negocios de la FIFA, porque eso de “las altas temperaturas” apesta a podrido.
La respuesta de enfrente no tardó en llegar: “especialistas y directores de primaria señalaron que la decisión de la SEP de ‘ajustar’ el calendario del ciclo escolar 2025-2026 demuestra, más allá de la incompetencia de quien encabeza el sector, una pésima relación de la actual administración federal con el sector educativo” ( La Jornada, Laura Poy Solano).
Algo más: “en entrevistas por separado, Hugo Aboites, profesor-investigador de la UAM-Xochimilco y experto en temas educativos, y Francisco Bravo Herrera, director de educación primaria e integrante de la dirección política de la CNTE, coincidieron en que ‘en pleno siglo XXI no se puede tener una SEP con un centralismo como en tiempos de (Plutarco Elías) Calles… Sería más fácil reconocer el error que mantenerse en la soberbia de elegir una opción que lastimaría mucho los aprendizajes de millones de alumnos, porque es evidente que hay un desconocimiento total de cómo funcionan las escuelas en México” (ídem).
De pilón, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos advirtió que el “ajuste repercute en el bienestar de los menores y sus cuidadores… Debe garantizarse el interés superior de la niñez”, porque lo hecho por Delgado “no ofrece una solución duradera, eficiente ni eficaz”.
Entonces, “¿no es definitiva?”
Las rebanadas del pastel
Parece que en el interminable culebrón (Odebrecht-Agronitrogenados) protagonizado por Emilio Lozoya y la Fiscalía General de la República, por fin ésta pudo cortar una flor del enorme cuan corrupto jardín del ex director peñanietista de Pemex: “luego de un litigio de casi cinco años, la FGR logró que de manera definitiva un tribunal colegiado dictara que la residencia valuada en más de 51 millones de pesos pasará a favor del Estado y, con ello, el ex funcionario perdiera en definitiva esa propiedad” ( La Jornada, Gustavo Castillo). ¿¡Y Alonso Ancira!? Impune y cómodamente instalado en Estados Unidos.
Twitter: @cafevega





