- Morena: ¿hasta cuándo?
- Ahora, “recolecta firmas”
Carlos Fernández-Vega
¿Qué tan lejos llegó el “compromiso asumido” por la gringa Maru Campos de “respetar la movilización (convocada por Morena en la capital de Chihuahua)?, porque aquí hay garantías de legalidad y libre expresión, y se permite el derecho a protestar”. Más allá de su perorata, ni un milímetro: en los hechos, procedió exactamente en sentido contrario y recurrió a todo tipo de chicanas para evitar la marcha desde la glorieta de Pancho Villa y la concentración frente a palacio de gobierno; bloquear carreteras y avenidas; paralizar el transporte, movilizar porros –funcionarios incluidos–, “reparar” inexistentes “fugas de agua” en la principal vía de la ciudad, abrir zanjas e intentar contener la marcha; tapizar las calles con pendones y espectaculares (distribuidos a lo largo de la ruta de la movilización) contra la presidenta Sheinbaum, movilizar gritones y golpeadores en el aeropuerto y muchísimo más. Todo, pagado con recursos públicos.
De ese tamaño es la “congruencia” y el “compromiso asumido”, y ni para eso sirve, porque fue tan grotesca la maniobra, tan descarada y elemental, que dejó su huella y firma por todos lados, además de que evidenció el multimillonario cuan ilegal uso de recursos públicos para su operación fallida. La gringa va de ridículo en ridículo, y nadie esperaba otra cosa. Pero bueno, finalmente Morena se movilizó, marchó y concentró frente a palacio de gobierno. Superó todas las trabas e inmundicias de Maru y su banda de rufianes. Ya fue, pues. ¿Qué sigue?
Lo que de inmediato procede por traición a la patria: juicio político contra Maru Campos; es decir, lo que debió activarse desde el momento en que se descubrió la ilegal presencia y operación de agentes de la CIA en territorio nacional, aderezado con la “cesión de derechos” a otras agencias gringas (“un piso completo de la Torre Centinela, sede de la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Chihuahua en Ciudad Juárez, destinado para funcionar como búnker de agentes que pertenecen a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, así como a la Oficina Federal de Investigaciones, Aduanas y Protección Fronteriza y la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional; analistas y personal técnico; los agentes de la CIA despachan en la embajada y consulados estadunidenses en México) para el control absoluto de la “seguridad” en el estado.
Pero no: de una u otra suerte, todos juegan al tío Lolo. A un mes de distancia (la ilegal participación de los agentes de la CIA en la sierra Tarahumara se descubrió entre el 16 y 17 de abril), y tras la concentración del sábado reciente, ahora la flamante dirigente de Morena, Ariadna Montiel, se animó con otra brillante idea (que sólo pospone el juicio político): “recorrer todo el estado para recabar las firmas de quienes exigimos justicia y el juicio político contra María Eugenia Campos, porque nuestra lucha siempre va acompañada del pueblo; no vamos solamente a meter un escrito a la Cámara de Diputados sino que lo vamos a acompañar con el apoyo del pueblo. Así que todos a juntar firmas para el juicio político”. ¡Brillante!
¿Y los legisladores morenistas? Como siempre: en el peloteo, papando moscas, regenteados por el infiltrado y defensor de la oposición (léase Ricardo Monreal), y realmente ocupados en acomodarse para el siguiente proceso electoral.
No cabe duda: con cada movimiento, la cavernícola Maru Campos y su pandilla panista se hunden más. Debe irse y la autoridad poner la mira en los agentes de la CIA, aunque parece que la gringa cuenta –por omisión o comisión– con el apoyo de un sector morenista para que la situación permanezca empantanada. Las manifestaciones no sirven para estos casos; menos la recolección de firmas y el “análisis de todas las posibilidades” de los sesudos legisladores que sólo retrasan la acción. Y en todo esto únicamente hay que recordar el artículo 110 constitucional: “los titulares de los poderes ejecutivos de las entidades federativas (…) sólo podrán ser sujetos de juicio político por violaciones graves a la Constitución y a las leyes federales que de ella emanan” (como la de Seguridad Nacional), y para ello debe intervenir la Fiscalía General de la República y el Congreso. Entonces, ¿hasta cuándo las firmas y moños?
Las rebanadas del pastel
Es muy sencillo: si la perversa cuan pútrida intención de la Casa Blanca es encontrar una versión cubana de Delcy Rodríguez, pues simple y sencillamente Trump y sus halcones están jodidos… Y en Bolivia sólo hay que recordar que el movimiento popular ya tiró a varios “presidentes”, como al gringo Gonzalo Sánchez de Lozada (cómo haces falta, Coco Manto).
Twitter: @cafevega





