- Fiscalía estatal depende de ella
- Lavado de manos: “no supe, no sé”
Carlos Fernández-Vega
“Hasta ahora, hasta donde se conoce” (léase: no ha sido exonerada), dice la presidenta Sheinbaum, “no hay pruebas contra” Maru Campos en el caso de los agentes de la CIA ilegalmente activos en Chihuahua, el estado que La Gringa dice “gobernar” (siempre cuidando los intereses de la Casa Blanca). “Hasta ahora”, por violar la Ley de Seguridad Nacional y la Constitución, cayó el ex fiscal César Jáuregui –quien seguirá su proceso en libertad– acusado de traición a la patria, mientras la panista hace circo, maroma y teatro en su intento por lavarse las manos, aunque “olvida” un elemento fundamental en todo esto: la Fiscalía General del Estado no es un organismo autónomo, como en la mayoría de las entidades de la República, y se mantiene a las órdenes del Poder Ejecutivo estatal; es decir, actúa conforme a las instrucciones que reciba de la susodicha.
Entonces, por mucho que la panista insista en: “no supe del operativo”, “no lo autoricé”, “no me informaron de él”, “no tuve conocimiento” de la participación de agentes de la CIA, Maru Campos está involucrada hasta el cuello, sea porque miente de forma descarada –lo que no sería novedad, dada su trayectoria– o, de plano, porque nada controla ni de nada se entera como (presunta) titular del Poder Ejecutivo de Chihuahua. En cualquiera de los casos, debe ser reconvenida y sancionada, sin olvidar que la fiscalía estatal depende de ella (“Jáuregui actuó por la libre”, dijo, con tal de salvar el pellejo, no sin antes autocalificarse como “perseguida política”, porque, dijo en su momento, “en México se habla mal por desmantelar un laboratorio y evitar que la droga llegue a las familias, a niñas y a niños, y al otro se le defiende a capa y espada”; el “otro” es Rubén Rocha Moya).
Eso sí: mucho “no supe”, “no tuve conocimiento”, pero hasta el exceso celebró, presumió y defendió el desmantelamiento de un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara; es decir, el descarado cuan ilegal operativo de los agentes de la CIA, que en todo caso tendrían que ser de la DEA, aunque eso no le quitaría lo ilegal–, el cual, dicho sea de paso, “se encontró abandonado al momento de su aseguramiento, y en dicho lugar no se decomisó ni una sola pastilla de metanfetamina, sino sólo decenas de tambos y recipientes para el depósito de precursores químicos, algunos de ellos vacíos” ( La Jornada, Jesús Estrada, corresponsal). ¿ Narcos aprehendidos? Ninguno, porque todos huyeron con tiempo.
¿Y qué “aseguraron” en ese narcolaboratorio y motivó la felicidad de La Gringa?: “el inventario de lo incautado, que dio a conocer la propia Fiscalía General del estado, detalla 208 tambos, contenedores y cubetas de diferentes tamaños; una bolsa con papel aluminio en su interior, costales, 196 cilindros de gas LP con capacidad para 30 kilogramos cada uno, 12 hornos y ninguna porción de droga”. Además, “los elementos de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua no realizaron detenciones, lo que el ex fiscal César Jáuregui Moreno justificó argumentando que en la región serrana es común que haya personas que realizan labores de vigilancia o halconeo, y éstas habrían avisado a los narcotraficantes” ( ídem). Desde agosto pasado, en el Legislativo de Chihuahua se cocina una iniciativa para otorgar autonomía a la Fiscalía General del estado, pero no ha avanzado, de tal suerte que esa institución se mantiene “amarrada” a las decisiones de la “gobernadora”.
En vía de mientras, la presidenta Sheinbaum detalló que la primera imputación contra César Jauregui provino de la propia Fiscalía estatal, como responsable del citado operativo, y subrayó: “hasta donde se conoce” de las investigaciones de las fiscalías (la federal y la de Chihuahua) “no se tiene ninguna prueba de que haya sido directamente la gobernadora” quien lo haya ordenado. La participación de la CIA, dijo, es totalmente irresponsable “no sólo por haber involucrado a integrantes de una instancia extranjera, sino por la logística como se instrumentó: se desplegó por la noche, para incursionar por una carretera muy peligrosa no sólo por cuestiones de seguridad, sino porque es muy sinuosa y debe conocerse muy bien para transitarla. Si alguien tiene la responsabilidad de procurar justicia en la citada entidad es, precisamente, la fiscalía local y resulta que es la que viola la legislación y ello no es aceptable”.
Las rebanadas del pastel
Los sionistas son como la humedad: se desparraman por toda América Latina –México incluido– y otras partes del mundo, en su insaciable cuan grotesca ambición expansionista, de tal suerte que, o de una vez se les frena o esto va a acabar muy mal.
Twitter: @cafevega



