Jessika Becerra

La calificación crediticia promedio de las empresas se ha recuperado hasta alcanzar los niveles que se tenían antes de la pandemia, aseguró Moody’s en su reporte Destinos divergentes: recuperación crediticia y secuelas persistentes tras covid-19.

“La pandemia de covid-19 provocó un profundo shock en la economía mundial, que se reflejó en las bajas de calificación en 2020-2021. Cinco años después, la calidad crediticia promedio de las empresas que calificamos ha repuntado en gran medida hasta los niveles anteriores a la pandemia, gracias a la extraordinaria intervención gubernamental y a la rápida normalización de las condiciones una vez finalizada la crisis sanitaria”, mencionó la calificadora en el análisis.

Sin embargo, en algunos sectores los cambios estructurales desencadenados o acelerados por el shock dejaron secuelas persistentes, agregó Moody’s.

“Cinco años después, la variación de la calificación -nuestra propia medida del movimiento de las calificaciones- es en gran medida acorde a los promedios históricos. Las métricas agregadas, como el apalancamiento y la cobertura de intereses, han vuelto a los niveles de 2019 a pesar del alza de las tasas de interés”, mencionó la institución financiera.

Por el contrario, la crisis financiera global se caracterizó por un debilitamiento grave y persistente de la calidad crediticia que tardó más en remontar.

Dentro del repunte general, las historias crediticias varían según el sector y la clase de calificación. Por ejemplo, los créditos de grado especulativo eran más vulnerables a las pérdidas de ingresos, la interrupción de la cadena de suministro y la inestabilidad de los mercados financieros debido a una liquidez más débil, modelos de negocio más riesgosos y mayores riesgos de refinanciamiento.

“También sintieron más el impacto de los aumentos de tasas y condiciones crediticias más estrictas en 2022-2023”, menciona el análisis.

En cambio, las empresas de grado de inversión fueron capaces de invertir en crecimiento, fortalecer sus posiciones competitivas y ganar participación de mercado a causa de las empresas en quiebra.

Moody’s explicó que el shock aceleró el auge de las redes sociales y la publicidad digital, lo que presionó a los medios de difusión tradicionales, mientras que las tiendas minoristas tradicionales lucharon contra un rápido crecimiento en el comercio electrónico.

En tanto, las ganancias de aerolíneas y cruceros se vieron impulsadas por un aumento de la demanda posterior a la pandemia, pero la deuda contraída durante ese periodo debilitó sus métricas crediticias.

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