C. Ricardo Gallardo Juárez.

Todo nos indica que el año que viene nos impondrá la necesidad de cambiar muchos aspectos de nuestras vidas, y uno de ellos es que tendremos que lograr la paz, la del mundo, la de nuestra sociedad y la de nuestras familias.

Los diarios, los gobiernos mundiales y los tiempos veloces que vivimos quieren orillarnos a esforzarnos más de lo que ya lo hacemos para mantener nuestro “estilo de vida” y eso es falso.

Sinceramente creo que en 2017, tendremos que volver a caminar sin prisa, pero firmes, sin presiones, sin tanto materialismo.

El próximo año tenemos que volver al origen de nuestras costumbres para superar las condiciones económicas y políticas pronosticadas: vivir de manera simple, como lo hacían nuestros antepasados: levantarse y trabajar día con día para tener comida en la mesa, para vestir y que nuestros hijos se eduquen y ayuden a construir un mejor país, pero no estamos obligados a vivir con presiones sólo por satisfacer necesidades inventadas, ni vivir bajo el estrés que causa la era de la desinformación.

El año que viene es indispensable para reconciliarnos y actuar como ciudadanos, no como simpatizantes de una causa política. Necesitamos aprender otra vez a vivir respetando las diferencias ajenas, y que éstas sean un semillero de ideas que nos sirvan para crear una mejor comunidad -y decirle al 2017 que no le tememos-, no para dividirla.

La forma en que el mundo transita necesita nuestra cooperación y mutuo entendimiento. Cada año que pasa se diluye la confianza de las personas en el gobierno, por ello, quiero decirles que somos un gobierno capitalino de personas que trabajan para las personas. Ya este año probamos que podemos hacer las cosas bien y lo seguiremos haciendo con su apoyo.

Todos los años son difíciles. Sabremos remontar las dificultades de éste.

¡Fuerza, salud y gallardía en 2017!

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