Luis Ricardo Guerrero Romero

Las alarmas apoderándose de las avenidas notifican el estrés de cualquiera, las calles sonaban, era una fila relativamente larga, un calor objetivamente terrible, una lluvia de improperios atacaba al peor conductor, y no esperó a que alistáramos el paraguas de la moral para resguardarnos. La desesperación y el coraje, saca la raíz de animalidad de la cual somos hijos. De entre todos los vituperios las mentadas de madre eran concurridas, socorridas, aturdidas, las blasfemias hacia el matriarcado nacional. Yo recibí todos esos agravios a causa de mi vehículo averiado, sin embargo, no sucumbió la paciencia. El producto de todas esas ofensas fue la reflexión: –¿Qué quiere decir mentar a mi madre? Lógicamente, no tenía nada que ver con el color de la menta, ni con un sabor refrescante, aunque por uso de lenguaje un sinónimo de mentar la madre, es refrescarla. Ambas ideas mantienen un vínculo de recordar, recordar a la madre, es mentar, es refrescar. Un automovilista más pasó por mi derecha y me externó: –¡saludos a tu mamá! Es decir, que también desear salud es una forma de mentar. Mientras sacaba la herramienta pertinente de la cajuela, pensé: –dónde estará ese mentado gato hidráulico. Y fue allí cuando me llegó la luz, mentar es recordar, si recuerdo es porque tengo salud, la salud es un bienestar, un refrescarse, todo tuvo razón de ser, las injurias hacia mi madre no precisamente eran contra ella, sino un recordatorio de las cosas que le aprendí a ella. Mentar, es recordar, su idea primigenia es mente. La mente, espacio donde reside el darse cuenta de algo o de alguien, la mente es el espacio de los pensamientos. Probablemente no hay tiempo en la mente, la duración “el tiempo como duración real y evolución creadora de la conciencia” (Bergson) habita en la mente, del latín mens: alma, espíritu, lugar donde se creía que habitaba la esencia del hombre, sus ideas, sus impulsos más trascendentes.

Variedad de palabras provienen de mente como sustantivo masculino: mentecato, comentario, mentor, mnemotecnia; esta última es registro de que la voz mens, no es el origen de mentar, pues ya en el griego el sustantivo μνημη (mneme), significaba memoria, traer al recuerdo algo o alguien, o sea, hacer mención. Tal como sucede en mentar a la madre, por hacer mención de ella, una suerte de conmemoración ofensiva. Obviamente, de estas raíces griegas y latinas se generó la muy usual expresión “memes” (que ahora el neologismo coloquial lo expresa como “momasos”). Y tal idea del “meme”, es totalmente pariente de mentar, pues como lo dije renglones arriba, el mentar, es recordar, es hacer mención de algo sucedido. Efectivamente los “memes”, traen a la memoria algo.

Terminé de reparar el carro que estaba en medio de la avenida principal, y todas aquellas mentadas de madre que había oído y soportado, fueron las musas de mi divagación mental, sobre las mismas. Pensé que una mentada de madre nunca iba a traerme cosas buenas, sin embargo, aquel lunes por la tarde entre autobuseros y conductores, agradecí al cielo que mi coche se descompusiera, y seguí mi trayecto gritándole al mundo que chingue a su madre.

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