Por Enrique Gutiérrez, corresponsal

Santiago. El gobierno de Michelle Bachelet enfrenta nuevamente un momento de descontento cada vez más notorio, al convertirse el metro de Santiago en el más caro de Latinoamérica, con un valor superior a un dólar por viaje en las horas de mayor demanda.

Esta semana el tren subterráneo, que está superado en su capacidad, subió 20 pesos chilenos, que equivalen a algunos centavos de la moneda mexicana. La empresa estatal está dedicada un plan de ampliación con una inversión de miles de millones de dólares, que harán que prácticamente cubra la mayor parte de la mancha urbana.

Uno de los mayores elementos que influyen en esta situación es el sistema de autobuses urbanos del Gran Santiago, donde uno de cada cinco pasajeros no paga.

De acuerdo con las cifras de los 11 principales trenes urbanos que operan en Latinoamérica, el chileno es ahora el único que sobrepasa un dólar. El Ministerio de Transportes justificó el alza del precio del pasaje con la extensión del beneficio de tarifa rebajada para 20 mil adultos mayores más.

Pese a eso, el llamado, a través de redes sociales, a una evasión masiva en distintas estaciones durante una tarde de regreso a casa, tampoco registró una adhesión significativa y el servicio operó con normalidad.

Una de las cosas, según las versiones de los medios locales que más molesta a los usuarios es que el sistema sigue siendo de poca calidad, con andenes repletos, frecuentes fallas y detenciones, además de horarios restringidos.

Los expertos explican que el fracaso del Transantiago ha incidido en un explosivo aumento del uso del tren metropolitano.

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