Emir Olivares Alonso
Ciudad de México. Su sueño parece una utopía: ser los primeros mexicanos en participar en una misión tripulada a Marte. Pero no claudican de ese objetivo y saben que para lograrlo necesitan una alta formación científico-académica.
Paso a paso, cinco jóvenes universitarios luchan por alcanzar ese objetivo y este mes han dado los primeros avances hacia esa meta. Hoy, se encuentran en Adelaide, Australia, donde realizan una estancia de investigación en el Southern Hemisphere Space Studies Program.
Son estudiantes de los últimos semestres de la Facultad de Ingeniería, quienes forman parte del equipo UNAM Space, que hace unos meses obtuvo el Premio Hans von Mulau al mejor trabajo en equipo en la competencia Sample Return Robot Challenge 2016, para la elaboración de prototipos de máquinas exploradoras de la superficie de Marte, convocada por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (Nasa, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y el Instituto Politécnico de Worcester.
El programa de la institución australiana, en el que iniciaron el 9 de enero y concluirán el 10 de febrero, consiste en la capacitación para el diseño de misiones y exploración espacial.
Los cinco universitarios son los primeros mexicanos seleccionados para este curso, que es un propedéutico intensivo para la maestría en Sistemas Espaciales, que también imparte la ISU en Francia. Aprobarlo les valdrá el 50 por ciento de los créditos de ese posgrado.
Se trata de Tania María Robles Hernández, Yessica Dennise Reyes Gutiérrez, Luis Ángel Castellanos Velasco, Genaro Marcos Acosta y Juan Carlos Mariscal Gómez.
En el portal UNAM Global difundió un video en el que Genaro Marcos Acosta detalló que el temario de la capacitación va desde política espacial, tecnología e ingeniería espaciales, hasta historia y astrobiología.
“Es una oportunidad para la industria del área en México, nos sentimos orgullosos de poder representar al país y a la UNAM (…) Estamos muy emocionados porque viajaremos al otro lado del mundo, una meta que no creíamos lograr tan rápido; afortunadamente cumplimos con el primer paso, ahora sólo nos falta poner en alto el nombre de México”, aseveró.
Los jóvenes han venido cumpliendo poco a poco sus metas. En entrevista con La Jornada en octubre pasado, cuando consiguieron el premio de la Nasa, informaron que para obtener ese reconocimiento tuvieron que trabajar de manera constante por cuatro años. Participaron en ese periodo una y otra vez, y siempre quedaban cerca del triunfo, lo que lejos de desanimarlos, los impulsaba aún más.
Cuatro años de lucha y aprendizaje los llevó a diseñar el robot Rover-2, que realiza tareas similares a las que hoy en día lleva a cabo en el planeta rojo el Curiosity. Y éste les permitió ganar.





