Sin la tradicional ceremonia de cambio de estafeta de la próxima sede, la premiación a México como el campeón de la justa y en medio de una fiesta de música y baile al ritmo del grupo Ilegales —con su fusión de merengue, house y ritmos urbanos— , la tarde-noche de este sábado concluyeron los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC) Santo Domingo 2026.
La ceremonia, efectuada en el Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto, estuvo reservada para atletas, entrenadores, voluntarios y colaboradores, según información de medios internacionales, y consistió en una auténtica verbena caribeña que celebró los 16 días de competencia.
Fueron dos horas de una fiesta en la que prevalecieron la fraternidad, la alegría, las sonrisas, la música, los discursos grandilocuentes y los agradecimientos, pero en la que también fue muy evidente la falta de uno de los momentos protocolarios centrales: la entrega de la bandera a la ciudad que recibirá la próxima edición de la justa regional, en 2030.
La razón fue que aún no hay una sede designada oficialmente. Sin embargo, Luis Mejía Oviedo, presidente del Centro Caribe Sports — entidad que tiene a su cargo la realización de los JCC—, confirmó en su discurso que las conversaciones están muy avanzadas para que sea en Venezuela, específicamente Caracas, algo que se ha manejado con antelación.
“Ya saben lo que hemos anunciado con relación a nuestra próxima sede. Esta tarde hemos conversado con la presidenta del gobierno de Venezuela (Delcy Rodríguez) y hemos visto lo que tiene que ver al respecto”, indicó el ex presidente del Comité Olímpico Dominicano, quien enfatizo que si algo nos ha enseñado el deporte es que “no tiene bandera política”.
El gran protagonista de la noche fue México, al que se le entregó la presea como primer lugar de la justa. Con su histórica cosecha de 407 medallas, refrendó su hegemonía deportiva en la región, al conquistar por tercera ocasión consecutiva el título de campeón absoluto de los JCC y el 14 en su palmarés, siendo la nación más ganadora en la historia de esta competencia. También se premió a Colombia y Cuba, como segundo y tercer lugares, respectivamente.
La ceremonia comenzó con el desfile de las 37 delegaciones participantes. Luego se proyectaron videos que ensalzaron la pasión y el respeto deportivo, así como un emotivo homenaje a los voluntarios.
El legendario cantante Juan Luis Guerra puso la nota patriótica con la interpretación de Canto a la patria, himno no oficial de Dominicana, suscitando una algarabía ensordecedora en las gradas.
El presidente del comité organizador, José Patricio Monegro, visiblemente quebrantado, exaltó la unidad: “Todos hablamos el idioma universal: el amor”, mientras que el presidente de aquel país isleño, Luis Abinader, cerró el evento expresando su satisfacción por el deber cumplido y agradeciendo a las delegaciones deportivas por su participación. Destacó que, pese a la competencia, el deporte demostró que los pueblos centroamericanos y caribeños comparte mucho más de lo que a veces recuerdan.
El fuego simbólico se apagó en punto de las 20:20 horas de Santo Domingo (18:20 del centro de México).





