• Germán Larrea y su mezquindad
  • Depositó $500 millones

Carlos Fernández-Vega

En una tétrica historia que tiene más capítulos que la telenovela Cuna de lobos (nombre ad hoc para la ocasión), el mezquino Germán Larrea debe estar al borde del infarto porque se vio obligado a entregar 500 millones de pesos (primera de tres, para totalizar mil 500 millones) para “remediar” uno de los tantos derrames tóxicos que registra su largo historial como dueño de Grupo México, “reparación” que debió ocurrir casi 12 años atrás (desde el 6 de agosto de 2014), pero que evadió con la complicidad de sus relaciones políticas de primer nivel (léase Enrique Peña Nieto y pandilla), mientras los más de 25 mil afectados sufrían las consecuencias y se incrementaba la toxicidad de las aguas de los ríos Sonora y Bacanuchi.

La presidenta Sheinbaum informó ayer que dicho corporativo “acaba de depositar 500 millones de pesos (de un total de mil 500 millones, y “tiene que haber total transparencia en la ejecución de los recursos y con fechas perfectamente claras) que son para el inicio de la construcción del Hospital de Ures, que quedó a medias y nunca se terminó. Entonces, el hospital va a empezar a construirse”. Además, “tiene que construirse un laboratorio para darle seguimiento permanente a la calidad del agua y algunas otras acciones que son muy importantes. Grupo México se comprometió al depósito; lo va a cumplir, porque está escrito; finalmente se llegó a un acuerdo, pero el gobierno estuvo insistiendo en que tenían que cumplir con lo que la comunidad pedía; no es nada más un acuerdo, sino la exigencia de que cumpliera con lo que la comunidad desde hace años venía pidiendo”.

Esta historia comenzó el 6 de agosto de 2014, cuando la minera Buenavista del Cobre (antes Minera de Cananea) derramó 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en los ríos Sonora y Bacanuchi, contaminando 270 kilómetros cuadrados de territorio y afectando a ocho municipios con alrededor de 25 mil pobladores. Grupo México intentó ocultar el hecho, pero fue de tal magnitud que le resultó imposible. Quiso disfrazarlo de “accidente”, cuando en realidad fue consecuencia de la histórica negligencia de la empresa. De hecho, hasta sus cómplices políticos se vieron en la penosa necesidad de calificarlo como “el mayor desastre ambiental de la historia de la minería en México”.

A raíz de lo anterior, poco más de un mes después se creó el Fideicomiso Río Sonora con un monto de 2 mil millones de pesos (monto que podría aumentar si la “remediación” lo ameritaba) aportado por Grupo México. La primera entrega fue por 500 millones y la segunda por un monto igual (el grueso se utilizó en propaganda para intentar lavar la imagen del barón). Y hasta ahí llegó, porque tal fideicomiso se canceló en 2017, dejando un tiradero tóxico, en el olvido a los habitantes afectados e incumpliendo los “compromisos” (entre ellos, la construcción del hospital que ayer recordó la presidenta Sheinbaum). Ello, desde luego, con la complicidad del gobierno peñanietista, toda vez que, se dijo entonces, “se dan por cumplidos los objetivos de dicho programa de remediación”. Y se quedaron tan tranquilos.

Todo esto en la impunidad hubiera quedado, pero en el gobierno de López Obrador se investigó a fondo el caso y el resultado terminó en una denuncia penal en contra Grupo México, toda vez que se demostró el descarado incumplimiento del tóxico Larrea y la complicidad del gobierno peñanietista, de ahí que en diciembre pasado, la presidenta Sheinbaum anunciara que “se van a hacer las clínicas, la medición permanente de la calidad del agua del río Sonora, la restitución y la remediación de suelos; una serie de acciones que finalmente se atienden, de un trabajo permanente que se hizo y que el corporativo (muy a su pesar), al final, decidió cumplir con todo ello; se van a cumplir todas las demandas que ha solicitado la comunidad”. Y “sólo” transcurrieron casi 12 años.

Pues bien, el mezquino Germán Larrea se convulsiona porque debe pagar por los daños causados, pero no se puede quejar: le dieron 12 años gracia para “remediar” del desastre ecológico, y los 500 millones de pesos que ya depositó equivalen a un suspiro. Veamos: de acuerdo con la información financiera que hizo pública de Grupo México (cierre de 2025), si se toman en cuenta las ventas acumuladas en ese año, esos 500 millones ingresan a las arcas del corporativo cada 13 horas; si sólo se consideran las utilidades netas (limpias de polvo y paja), entonces equivalen a dos días y medio de ganancias.

Las rebanadas del pastel

Entonces, que el barón no se convulsione, porque debería estar en la cárcel por el citado derrame y mucho más.

X: @cafevega

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