- Veinte mil millones de dólares
- Menor nivel en 11 años
Carlos Fernández-Vega
Como no tiene otra cosa que hacer, la siempre “creativa oposición” no se cansa de cuestionar el rescate de Petróleos Mexicanos (Pemex, y en paralelo de la Comisión Federal de Electricidad) que la 4T lleva a cabo, la cual comenzó a sacar a la empresa del profundo hoyo en el que lo metió el régimen neoliberal, siempre con fines privatizadores: asfixia financiera y productiva (la exprimió a más no poder); endeudamiento irracional (a pesar de que en los sexenios panistas se obtuvieron históricos excedentes petroleros), desinversión, despilfarro, depredación, corrupción galopante y acelerada pérdida de soberanía energética, entre tantas otras herencias negras de los autodenominados “modernizadores”.
En los siete años de la 4T, Pemex ingresó a las arcas nacionales (sólo por exportación de crudo) alrededor de 150 mil millones de dólares (cerca de 3 billones de pesos), que se suman a los cientos de miles de millones que ha generado desde la expropiación cardenista de 1938. Y a pesar del expolio y el brutal endeudamiento prianista, la empresa sigue produciendo y generando ingresos para los mexicanos.
Uno de los focos de atención de los gritones de hoy (ayer aplaudidores del expolio) es el voluminoso pasivo de Pemex. Pero, ¿quiénes fueron los responsables de que alcanzaran niveles irracionales? Que se reclamen a sí mismos, porque el acelerado incremento se dio a lo largo del régimen neoliberal: de Miguel de la Madrid a Enrique Peña Nieto.
De acuerdo con la estadística de Pemex, en esos 36 años los pasivos totales de la otrora paraestatal se incrementaron 143 mil por ciento, al pasar de 2 mil 472.1 millones (con De la Madrid, ya considerados como “nuevos pesos”, aunque esta figura inició en enero de 1993) a 3 billones 534 mil 602.7 millones. Y estrictamente en materia de deuda externa, sólo en los sexenios de Felipe Calderón (con precios superiores a 100 dólares por barril) y Enrique Peña Nieto tal débito aumentó en cerca de 100 por ciento, hasta llevarla a 130 mil millones de dólares.
Para documentar los gritos de la “oposición”, vale mencionar que en tiempos neoliberales los sepultureros (fallidos) de Pemex incrementaron los pasivos totales de la empresa en la siguiente proporción: 14 mil por ciento con De la Madrid; 200 por ciento con Salinas de Gortari; 700 por ciento con Zedillo; 300 por ciento con Fox; 200 por ciento con Calderón, y 154 por ciento con Peña Nieto, y a lo largo del periodo los gritones de hoy aplaudieron como focas.
Sirva el contexto para entender a cabalidad lo informado ayer por el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla: el saldo de la deuda ha disminuido 20 mil millones de dólares, para alcanzar su menor nivel de los últimos 11 años; por primera vez en este lapso ha mejorado la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos, lo que refleja la credibilidad, confianza y sostenibilidad de la empresa, la cual ha incrementado su fortaleza financiera a corto y largo plazos.
Además, entre otros resultados, se ha compensado la declinación de los grandes campos de petróleo y gas natural y se ha estabilizado la producción; en términos anuales, ésta aumentó en más de 122 mil barriles diarios; se mejoró la infraestructura y se optimizó la operación de refinerías (el procesamiento de crudo alcanzó un millón 500 mil barriles diarios, Deer Park incluida); Tula y Dos Bocas destacan por el volumen procesado de hasta 280 mil barriles y 320 mil barriles diarios, respectivamente; en ellas, el rendimiento es cada vez mayor: ahora está por arriba de 60 por ciento y la meta es llegar a 80 por ciento de destilados de alto valor (gasolina, diésel y turbosina); se extrae más valor de cada barril procesado y “nos estamos acercando al objetivo de la autosuficiencia”; el pago a proveedores llegó a casi 400 mil millones de pesos; en 2026, la inversión se incrementa de manera significativa: 427 mil millones de pesos, igual a un incremento de 34 por ciento respecto de 2025, y está orientada a proyectos estratégicos que aseguran producción, mayor eficiencia y sostenibilidad a mediano y largo plazos.
En fin, la empresa que ayer los neoliberales se empeñaron en masacrar, hoy goza de salud, en vías de mejorar, de tal suerte que la “oposición” debe dedicarse a otra cosa.
Las rebanadas del pastel
Por cierto, ahora que adentro y afuera dicen estar “muy preocupados” por el envío de petróleo a Cuba, el director de Pemex reveló que el año pasado “representó menos de uno por ciento de la producción de crudo y, en términos de venta, 0.1 por ciento del total. Y pagan; no tenemos ninguna factura vencida”.
X: @cafevega




