- México, importador neto
- “¿Bienes para remediar males?”
Carlos Fernández-Vega
Cuando Carlos Salinas de Gortari inauguró la gran venta de garaje de prácticamente todos los bienes nacionales, obviamente a favor de la oligarquía autóctona, el entonces inquilino de Los Pinos aseguraba que se procedía en tal sentido “por necesidad y no por obedecer a una posición ideológica”, al tiempo que afirmaba que el Estado se desprendería de todo aquello que no fuera “estratégico”, porque, aseguraba, “los bienes públicos son para remediar los males sociales”.
Bajo esa premisa, a todas luces falsa, para él nada resultó estratégico para los intereses nacionales y el desarrollo del país, y en bandeja de plata privatizó casi todo (lo que no le dio tiempo lo hicieron sus sucesores en Los Pinos). Entre las joyas de la corona se deshizo de la industria de fertilizantes (otrora manejada por la paraestatal Fertilizantes Mexicanos, Fertimex, que permitió la autosuficiencia en este renglón; Salinas de Gortari la “dividió” en 13 unidades y las entregó a precio de regalo: 317 millones de dólares por todas), porque, decía, “el capital privado es mejor administrador que el Estado”.
¿Resultado? De la autosuficiencia en la producción de fertilizantes, en un abrir de ojos México pasó a ser importador neto de los mismos; el campo fue abandonado y se incrementó de forma brutal la dependencia alimentaria del exterior (reforzado esto con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte), mientras esos empresarios mafiosos alegremente reventaron las plantas productoras que Salinas de Gortari les vendió (entre ellos Alonso Ancira, que décadas después revendió de forma fraudulenta sólo fierros retorcidos a Pemex en connivencia con el entonces director Emilio Lozoya Austin, en un culebrón que no tiene para cuándo terminar; por cierto, ¿Ancira ya pagó lo que debe o en el gobierno dan por muerto el asunto).
lo anterior viene a colación por una nota que sobre el tema publicó La Jornada (Braulio Carbajal): “en 2025 se duplicó el volumen de fertilizantes que México importó desde China, al tiempo que redujo de manera significativa los provenientes de Rusia y Estados Unidos, en medio de fuertes tensiones comerciales con este último país. Datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) señalan que el año pasado se compraron a diferentes países 3 millones 798 mil toneladas de abono, un incremento de 2.3 por ciento frente a las 3 millones 713 mil toneladas de 2024. Rusia y China son los dos principales proveedores de fertilizantes de México, con 56 por ciento del total”. En este renglón, la tercera y cuarta posiciones las ocupan Omán y el vecino del norte, respectivamente.
Algo más: “de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, México es estructuralmente deficitario en la producción de fertilizantes y carece de ventajas productivas, energéticas y de costos para ser autosuficiente. En consecuencia, los fertilizantes siguen siendo un factor relevante en los costos de los productores agropecuarios. De acuerdo con datos oficiales, México importa alrededor de 75 por ciento de estos insumos”. De ese tamaño ha sido la consecuencia de la decisión salinista tomada más de tres décadas atrás que permitiría, según él, “remediar los males sociales”, con los bienes “no estratégicos” a la cabeza.
Por cierto, otra de las joyas “no estratégicas” que Salinas de Gortari entregó a la mafia empresarial fue Altos Hornos de México (AHMSA), con el mafioso Alonso Ancira como beneficiario (la que finalmente quebró y dejó tirados a cerca de 20 mil trabajadores), es decir, el mismo pandillero que se quedó con parte de Fertimex (que rebautizó como Agronitrogenados y también quebró) y décadas después revendió a Pemex en una operación abiertamente fraudulenta.
Por la venta fraudulenta de Agronitrogenados, Alonso Ancira terminó en la cárcel (se fugó de México, lo capturaron en España, fue extraditado y lo hospedaron en el Reclusorio Norte) y sólo pudo salir de ella tras un “acuerdo reparatorio” con el gobierno federal por 206 millones de dólares; solo pagó la mitad y huyó a Estados Unidos donde vive plácidamente sin que el ( fuck) ICE lo toque.
En síntesis, lo anterior sólo es una muestra del daño que al país causó el régimen neoliberal y su tenebrosa decisión de entregar a la mafia empresarial la riqueza “no estratégica”, porque el sector privado resulta ser “mejor administrador que el Estado”. Treinta y seis años después, México no deja de pagar las consecuencias.
Las rebanadas del pastel
Rapidito que se va el camión: el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, intenta “acelerar” la revisión del T-MEC, no vaya a ser la de malas.
X: @cafevega




