- ¿Hasta el próximo intento?
- Trump y sus arranque de ira
Carlos Fernández-Vega
Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum conversó telefónicamente con el esperpéntico personaje que despacha en la Oficina Oval y, tras concluir esa plática, divulgó que “no está sobre la mesa” una probable intervención militar estadunidense en territorio nacional con el pretexto de “atacar por tierra” a los cárteles de la droga, porque ellos “están controlando México” (Trump dixit). Sin duda, el anuncio de la mandataria relaja el ambiente de hostilidad que día tras día alimenta el personaje que no tiene “límite moral”. Qué bueno, pues.
Sin embargo, de inmediato surge la pregunta: ¿hasta cuándo esa amenaza “no estará sobre la mesa”?, porque la presión, la amenaza y la obstinación de invadir territorio mexicano (como el de otras naciones) es permanente y su intensidad sólo depende del estado de ánimo con el que Trump despierte, el nivel de histeria que maneje, su almacén de fobias, su incontrolable arrebato y megalomanía, sus ataques de ira, su evidente negativa a respetar la soberanía de terceras naciones y el derecho internacional y, desde luego, el avance de las investigaciones sobre el caso Epstein, entre tantas otras manifestaciones de su avanzada enfermedad mental.
Por eso, el “compromiso” de Trump (no intervenir militarmente en territorio mexicano, aunque el pasado jueves lo anunció como un hecho) puede ser un simple recurso retórico, otra tomadura de pelo, un mero chistorete matinal o, tal vez, un “acuerdo” real, pero de muy corta duración, es decir, se mantendría vigente hasta que, a la brevedad, se le ocurra retomar su brillante idea. Por eso hay que estar a las vivas, porque a este espécimen inmoral, mentiroso y agresivo no se le puede confiar ni el saludo.
Prácticamente al comenzar la mañanera de ayer, la presidenta Sheinbaum resumió así su conversación telefónica con Trump: “hablamos del trabajo conjunto que se ha hecho en temas de seguridad; hay resultados muy importantes, por ejemplo: se ha reducido 50 por ciento el cruce de fentanilo de México a Estados Unidos; incluso, las muertes por fentanilo en Estados Unidos se han reducido en alrededor de 43 por ciento; el trabajo que se ha estado realizando conjunto con base en el entendimiento, con respeto a nuestras soberanías”.
Algo más: “y, al final, dijimos que ‘vamos a seguir colaborando con eso’; él todavía nos insistió en que ‘si nosotros lo pedíamos, que ellos podían ayudar en otros temas’; le dijimos: ‘bueno, hasta ahora, vamos muy bien, no es necesario; además, está la soberanía de México y la integridad territorial’. Y lo entendió. Fue una conversación muy amable. Hablamos del tema de Venezuela. Le dije muy claramente que ‘nosotros teníamos una Constitución y que eran muy claros los principios constitucionales’. Y hasta ahí quedó la conversación (alrededor de 15 minutos). Él, en general, insiste en la participación de las fuerzas de Estados Unidos. Siempre decimos que ‘no es necesario’. Y que, además ‘nosotros somos muy claros en la defensa de la territorialidad’”.
Más allá del contenido de la citada conversión telefónica, la mandataria subrayó que, “aquí, la oposición ha estado buscando, y lo ha manifestado todos estos meses, es una mala imagen del gobierno de México en Estados Unidos. Toda esta idea de que ‘aquí protegemos a la delincuencia organizada’ o ‘narcopresidente’, ‘narcocandidata’, viene de su campaña. No sé qué tanta influencia tenga allá, pero sí la buscan. ¿Y qué pretenden? ¿Qué les gustaría? La intervención de Estados Unidos en México, esa es la verdad. Pero como no tienen apoyo popular en nuestro país, creen que tienen que ir a buscar desde fuera para afectarnos. No hay ninguna diferencia con el conservadurismo del siglo XIX, buscan que de afuera vengan a gobernarnos. Esa es su posición. ¿Quién va a buscar fuera del país el apoyo que no tiene aquí? Solamente el que no quiere a México. Entonces, andan viendo; a ellos les hubiera gustado que esta llamada no hubiera salido bien, pero no, se van a quedar con las ganas”.
Entonces, parece un buen resultado entre la presidenta Sheinbaum y el jefe del cártel de la Casa Blanca. La duda es: ¿hasta cuándo?, y no por la parte mexicana, sino por el demencial Trump.
Las rebanadas del pastel
Qué bondadoso: dice el secretario estadunidense de Energía, Chris Wright, que su gobierno “permite” a México continuar con el suministro de petróleo a Cuba. Otro funcionario de la administración Trump jura que “no buscamos provocar el colapso del gobierno cubano” (parece que no escuchó a su patrón cuando dijo: para la isla, “no más crudo ni dinero, cero”). De cualquier suerte, de plano ¿qué parte del término soberanía no entienden?
Twitter: @cafevega





