- India y China, motores económicos
- Economía estadunidense, desplazada
Carlos Fernández-Vega
Se ha dado el banderazo inaugural a la temporada 2026 de “atínale a la cifra” –léase adivinanzas, bolas de cristal de por medio, sobre el eventual comportamiento económico global–, en la que, como es costumbre, participan organismos (supuestamente) multilaterales y otros regionales, instituciones “especializadas” en el arte de los presagios y demás integrantes de la industria –pública y privada– de los augurios, la cual, si bien genera pingües ganancias a los “jugadores”, en no pocas ocasiones de todas prácticamente falla en todas.
Correspondió al Banco Mundial iniciar el concurso con la divulgación de sus Perspectivas económicas mundiales –primera entrega del año–, en las que, de entrada, destaca (luego de pronosticar, como cada año, una recesión tras otra) la “gran resiliencia de la economía mundial frente al aumento de los vientos en contra del comercio internacional. El ritmo de crecimiento del último año, más rápido de lo esperado, marcó una recuperación de la recesión de 2020 sin precedente en las últimas seis décadas. No obstante, las economías de mercados emergentes y en desarrollo quedaron rezagadas. Este año se proyecta que el crecimiento global disminuya, en parte porque las empresas reducen la acumulación de inventarios y debido a la materialización de los efectos de los aranceles al comercio exterior. En este contexto, será más desafiante generar empleo para el millón 200 mil jóvenes que alcanzarán la edad de trabajar en 2035 en las economías de mercados emergentes y en desarrollo”.
De acuerdo con la bola de cristal del citado organismo financiero, las economías de India y la República Popular China mantienen el liderazgo global y su ritmo de crecimiento triplica y duplica, respectivamente (7.2 y 4.78 por ciento, en cada caso como promedio anual entre 2023 y la perspectiva para 2027, si es que finalmente Donald Trump falla en su decidido intento de estallar la tercera guerra mundial), al estadunidense (2.38 por ciento) y septuplica y quintuplica, en el mismo periodo, el estimado para los integrantes de la Unión Europea (0.98 por ciento).
Para efectos de América Latina y el Caribe, el Banco Mundial pronostica que “tras moderarse a un estimado de 2.2 por ciento en 2025, el crecimiento regional aumentará ligeramente a 2.3 por ciento en 2026 y a 2.6 por ciento en 2027. Restablecer un sólido crecimiento de la producción es fundamental para sostener la creación de empleo asalariado y mejorar su calidad. Los riesgos para las perspectivas se inclinan a la baja. Un aumento adicional de las barreras comerciales y la incertidumbre asociada, o una disminución de los precios de las materias primas, podrían frenar las exportaciones, la inversión y los ingresos fiscales. Dada la elevada carga de la deuda, un endurecimiento inesperado de las condiciones financieras podría provocar salidas de capital, y las perturbaciones relacionadas con el clima representan un riesgo para sectores vulnerables como la agricultura, la pesca y la energía”.
Algo más: la actividad económica en la región se desaceleró en el segundo semestre de 2025. “El fortalecimiento de la demanda interna se vio respaldado por un crecimiento de las importaciones que superó las expectativas, y a pesar de las elevadas tensiones comerciales, las exportaciones se mantuvieron sólidas durante el año, ya que los exportadores de materias primas resistieron las tensiones comerciales relativamente bien. La flexibilización monetaria se reanudó en varias economías, con Chile y México recortando las tasas de interés, mientras Brasil las mantuvo en 15 por ciento ante las rígidas expectativas de inflación. Los flujos de capital hacia la región se han recuperado, lo que ha respaldado las necesidades de financiamiento. Se proyecta que el crecimiento regional se afiance gradualmente durante los próximos dos años; en 2026 se espera que el crecimiento aumente ligeramente a 2.3 por ciento y a 2.6 por ciento en 2027, ya que las tensiones comerciales y la incertidumbre relacionada se mantienen elevadas y la demanda interna sigue siendo lenta en algunos países, lo que contrarresta en parte el efecto positivo de la flexibilización de las condiciones financieras”.
Las rebanadas del pastel
El vampiro pirata no sació su sed petrolera con el crudo venezolano y ahora va por el iraní (otra vez; la anterior fue en 1953, golpe de Estado de por medio), nación que ocupa el tercer escalón mundial en reservas. ¡Y quiere más! De plano, no tienen remedio: Trump a punto está de robarse Groenlandia, pero el gobierno danés culpa a Rusia y China “de la amenaza”. Ni la burla perdona.
X: @cafevega





