• México: ayuda humanitaria a Cuba
  • Listas de Epstein: oligarquía al desnudo

Carlos Fernández-Vega

Cada que ladra, y lo hace permanentemente, ( fuck) Trump garantiza, por lo menos, tres elementos: mentiras, sandeces y agresiones a granel. Entre lo más reciente, que no lo último, el esperpéntico personaje aseguró que en conversación telefónica con la mandataria mexicana ella “aceptó la instrucción” de no enviar más petróleo a Cuba, so pena de enfrentar aranceles. La respuesta de la presidenta Sheinbaum fue inmediata: México es un país soberano y toma sus propias decisiones, y subrayó que en dicha plática (con una duración cercana a 40 minutos) “en ningún momento” se abordó ese tema. De cualquier suerte, dijo, “mantenemos la ayuda humanitaria” a la isla, en línea “con lo que ha sido históricamente nuestra tradición de solidaridad y respeto internacional”.

Más allá del creciente e inobjetable grado de deficiencia mental de quien despacha en la Oficina Oval (aunque lo hace más seguido en Mar-a-Lago), en la línea del tiempo ( fuck) Trump es el mandatario gringo número 13 (incluidas relecciones; de Eisenhower al actual) que, sin éxito, intenta doblegar a la revolución cubana. Transcurridos 67 años, la isla se mantiene firme en sus principios, si bien ha tenido que pagar altísimos costos, que incluyen el ilegal cuan brutal bloqueo impuesto por Estados Unidos, intentos de invasión, sabotajes, incontables atentados (fallidos) contra sus dirigentes y asfixia económica, entre tantos otros.

En cambio, a lo largo de ese periodo México ha sido solidario con Cuba y no dejará de serlo, especialmente por razones humanitarias. De hecho, la presidenta Sheinbaum ha dejado en claro que el apoyo de su gobierno a la isla incluye alimentos y otros productos indispensables para el pueblo cubano, “en lo que resolvemos de manera diplomática todo lo que tenga que ver con el envío de petróleo; estamos haciendo todos los trabajos para poder enviar, mientras tanto, ayuda humanitaria que requiere el pueblo cubano de otros enseres, otros insumos fundamentales; éste no es un asunto de los gobiernos, sino de apoyo para evitar una crisis humanitaria”. Y “como lo dije el otro día en la conferencia de prensa: no hablamos nunca con el presidente Trump del tema del petróleo con Cuba”.

Días atrás, el demente de la Casa Blanca firmó una orden ejecutiva que declara “emergencia nacional” por “las acciones” de Cuba, las cuales, según él, “constituyen un peligro para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. A partir de esa locura (una más en su interminable inventario), decidió imponer aranceles “adicionales” a cualquier producto proveniente de países que vendan o suministren petróleo a la isla. “La situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria”, pues, según él, el gobierno de la isla “mantiene relaciones con numerosos países hostiles, alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero, continúa desarrollando una profunda cooperación en inteligencia y defensa con China y proporciona refugio seguro a grupos terroristas como Hezbollah y Hamas”. Y por si fuera poco, “continúa difundiendo sus ideas, políticas y prácticas comunistas por todo el hemisferio occidental”. Una oda al cretinismo.

Pues bien, la respuesta a la agresión imperial de ( fuck) Trump la dio el mismísimo comandante Fidel Castro 23 años atrás (discurso pronunciado en Buenos Aires, Argentina, 26 de mayo de 2003) y es totalmente válida ahora como entonces: “Cuba no lanza bombas contra otros pueblos, ni manda miles de aviones a bombardear ciudades; nuestro país no posee armas nucleares, ni armas químicas, ni armas biológicas. Las decenas de miles de científicos y médicos con que cuenta nuestro país han sido educados en la idea de salvar vidas. Estaría en absoluta contradicción con su concepción poner a un científico o a un médico a producir sustancias, bacterias o virus capaces de producir la muerte a otros seres humanos”.

En pocas palabras, Cuba ha procedido en sentido contrario al que perversa y obsesivamente se ha aferrado Estados Unidos, pero dice el condenado por 34 delitos graves que la isla “es un peligro para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.

Las rebanadas del pastel

La crema y nata de la oligarquía internacional (como – fuck– Trump, quien a ella pertenece y tiene el mayor número de menciones) es desnudada en las listas del pedófilo Jeffrey Epstein (incluidos varios mexicanos; a ver qué pretexto dan), por lo que es hora de proceder legalmente en su contra, comenzado con el pederasta de la Casa Blanca… Bien: Adán Augusto, ¡fuera! Falta Monreal.

X: @cafevega

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