Jessika Becerra
México ha entrado a un periodo de crecimiento económico muy débil que está acompañado de un alto déficit fiscal que merece atención, sostuvo hoy Todd Martínez, director senior y codirector del grupo de soberanos de Fitch Ratings para las Américas.
Durante su participación en la conferencia “Perspectivas de Crédito 2026 para los Soberanos de América Latina”, el especialista destacó que el mayor punto de presión para México es el aumento de su deuda.
“La deuda como proporción del producto interno bruto (pib) también está resultando en un camino hacia arriba, aunque moderado. (El nivel) sigue siendo medio, nada que cause un riesgo, pero es algo en lo que hay que poner atención”, expresó.
El analista advirtió que México enfrenta otras presiones como el declive en la producción de petróleo, los problemas financieros de Petróleos Mexicanos (Pemex), así como el incremento del gasto por los programas sociales. A su vez, destacó que la buena noticia para el país es el trabajo que ha realizado en la búsqueda de una consolidación fiscal, aunque no está claro cómo continuarla.
“Entramos a este periodo de un crecimiento muy débil con un alto déficit. La buena noticia es que hay una consolidación fiscal muy buena desde el año pasado, pero lo malo es que no se ve muy bien cómo continuarla”, comentó.
Reto 2026: el TMEC
Todd Martinez mencionó que México terminó el 2025 mejor de lo pronosticado en abril de ese año cuando inició la incertidumbre por las nuevas políticas arancelarias del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos.
“Ya no nos preocupan tanto los escenarios de las aranceles, aunque la renegociación del TMEC significa que esto es muy incierto. Estados Unidos creo que quería dejar el TMEC y divorciarse, creo que ya lo hicieron; y vemos que tal vez Estados Unidos ve también ciertos incentivos para tener un arreglo preferencial para México”, consideró el analista de Fitch.
“El TMEC, aunque siga intacto, podría entrar como a un modo zombie; un acuerdo que existe en papel, pero que puede renovarse cada año o tal vez que tiene que tomarse con muchos bemoles porque Estados Unidos continúa preservando la posibilidad de usar acciones de aranceles discrecionales o discretos”, planteó el experto de una de las tres calificadoras más grandes del país.
Agregó que los términos en los que se renegocie el TMEC y el impacto de reformas laborales y judiciales en México podrían restar potencial positivo al nearshoring.
“Hay muchas reformas en México que no van bien con el potencial del nearshoring, como la reforma judicial, también hay otras en consideración, como la reducción en el día laboral”, señaló.
“Esos temas pueden complicar la ventaja de México y el nearshoring y también el Plan México que desarrolla una la estrategia reconociendo que hay necesidad de inversión privada, ya que el Estado no tiene recursos para tener un modelo de desarrollo liberador por el Estado”, manifestó Martínez.
Dijo que habrá que observar cuánto éxito tendrá México para atraer distintas inversiones en el escenario técnico en los sectores de hidrocarburos y electricidad.
Por su parte, Shelly Shetty, directora general y responsable de bonos soberanos de América en Fitch Ratings, destacó que hay países en América Latina, entre ellos México, donde no hay ninguna reforma estructural importante.
“Lo que nosotros podemos ver es que se están basando en la administración fiscal, que están listos para decir cuántos ingresos eventualmente van a ampliarse con el tiempo”, aseguró.
“En cuanto al lado de la deuda, podemos ver que está aumentando, y la deuda es más alta (en comparación con años atrás) en la mayoría de los países. Lo mismo está sucediendo para países como Colombia, Panamá, incluso México”, declaró.





