Daniel González Delgadillo
México y Estados Unidos firmaron este jueves un memorando de entendiendo para atender la crisis sanitaria y ambiental en la cuenca del río Tijuana-San Diego, afectada desde hace varios años por los derrames de aguas residuales y el colapso del sistema de alcantarillado.
Al ser el primer acuerdo binacional bajo las administraciones de Claudia Sheinbaum y Donald Trump, Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, destacó que con esta rúbrica se buscará finalizar entre 2025 y 2027 todos los compromisos de ambos países, como la rehabilitación de los colectores Insurgentes y Carranza, de los cañones Matadero y Los Laureles o los interceptores Oriente y Poniente.
Aseguró que también se trabajará para mejorar las plantas de tratamiento de Arturo Herrera y La Morita, la Fase II del Colector Internacional, la rehabilitación de la tubería del impulsor Antiguo, Cárcamo de Bombeo, impulsión del Cañón del Sáenz a la planta de Arturo Herrera, y los demás proyectos de infraestructura hídrica y saneamiento fronterizo pactados en el Acta 328, firmada en 2022.
Resaltó que también se tiene el interés de ampliar nuestra planta de tratamiento de San Antonio de los Buenos. Destacó que la planta internacional de tratamiento de South Bay, en California, al igual se ampliará, “y eso nos va a permitir resolver en su totalidad el problema de las aguas internacionales que en este momento llegan hacia Estados Unidos”.
A su vez, el Administrador de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, Lee Zeldin, destacó que el “trabajo sólido es importante para nosotros, para los dos países”, al referirse sobre los trabajos que se desarrollarán en este proyecto.
Zeldin resaltó que durante una vista en San Diego, California, el pasado 22 de abril, la secretaria Bárcena, y otros funcionarios mexicanos, le demostraron con gran entusiasmo, la mejor fe, intención y motivación, bajo un mensaje de la presidenta Sheinbaum, de estar enfocados en abordar este importante tema ambiental y de seguridad fronteriza.
“Fue obvio para mí desde el principio que realmente se preocupaban profundamente por poner fin a esta crisis de forma completa, urgente y permanente”, agregó.
Relató que durante ese viaje visitó la Planta Internacional de South Bay e hizo un recorrido -incluso en helicóptero- “que me dio una visión diferente: olí lo que muchos residentes de la comunidad vivieron y tienen que lidiar, vi la degradación del Valle del río Tijuana, oí hablar de las playas que fueron cerradas, me reuní con los Seal de la Marina que han visto afectado su entrenamiento”.
“A medida que iba pasando por estas diferentes paradas, sabía con gran fe que Estados Unidos y México serían capaces de desarrollar y finalizar rápidamente esta solución 100 por ciento permanente gracias a esa primera reunión con la secretaria y el equipo de México”, agregó.
Tras su viaje, aseguró que le comentó el caso durante una reunión en la Oficina Oval al presidente Trump sobre este caso, quien “al principio, en medio y al final de la conversación de lo único que quería hablar era de resolver este asunto”.
Así, agradeció a la titular de la Semarnat por ser “anfitriona de muchas metas en este memorándum de entendimiento a nuestro alcance”, al destacar los componentes financieros, la reducción de los plazos de los proyectos del Acta 328 y la adhesión de proyectos para consolidar la solución de este caso.
A la firma también acudieron Efraín Morales, director de la Comisión Nacional del Agua; Adriana Reséndiz y William McIntosh, representantes de la Comisión Internacional de Límites y Aguas y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson.







