Édgar H. Clemente, corresponsal
Tapachula, Chiapas. Hace una década el hondureño Carlos Vidal Ortiz perdió la pierna izquierda en un accidente automovilístico, lo que desde entonces dificultó su vida en el campo donde ha trabajado para tener un sustento para él y su familia.
Sin embargo, cansado de la extrema pobreza decidió sumarse a la Caravana “Fe y Esperanza con Dios”, que partió el pasado 20 de septiembre desde San Pedro Sula, Honduras, en busca del sueño americano.
Con una mochila a cuestas y sus dos muletas como apoyo, emprendió la travesía. A veces a pie y a veces en camión, recorrió más de 700 kilómetros hasta llegar a Tapachula, la principal ciudad de la frontera sur de México.
Usando apenas una gorra amarilla para cubrirse de la intensidad del sol abrasador, cuyas temperaturas extenuantes superan los 30 grados centígrados, y un pañuelo en el cuello para limpiarse el sudor, Vidal intenta ir al frente del grupo.
“Ha sido muy difícil, complicada la situación en la que yo voy, y no es cualquier persona que se arriesga a todo”, dice el hombre de 29 años de edad.
El centroamericano asegura que intentó conseguir trabajo en la ciudad de San Pedro Sula, pero debido a su condición de discapacidad no lo contrataban. Cree que de llegar a los Estados Unidos el panorama sea diferente para ayudar a su esposa y un hijo adolescente que se quedaron en su país.
“Allá hay muchas oportunidades que acá no existen, ni aquí ni en Honduras”, suelta mientras esboza una sonrisa.
Aunque sabe que en la actualidad llegar a Estados Unidos es más complicado debido al endurecimiento de las políticas del Presidente Donald Trump, que ha ordenado deportaciones masivas y reforzado la vigilancia en la frontera sur, el hondureño sostiene que “uno se arriesga, solamente en el nombre de Dios”.
Sin recursos pero con una gran esperanza, durante el trayecto desde su país y hasta Tapachula ha tenido que pedir comida y dinero en la calle para costear el viaje.
El grupo de unos 300 hondureños, pero al que también se sumaron guatemaltecos y salvadoreños, llegó la noche del jueves al Parque Bicentenario de Tapachula, un sitio desde donde han salido decenas de éxodos migrantes en los últimos años.
La caravana espera retomar su caminata hacia el norte la tarde de este domingo, a cuyo movimiento podrían sumarse cientos de extranjeros de otras nacionalidades que llevan meses varados en la frontera sur de México sin empleo, viviendo en condiciones precarias y sin respuesta a sus trámites de regularización.







