Edgar H. Clemente

Muchos integrantes de la caravana “sueños sin fronteras” que avanza por la costa de Chiapas, han buscado salir por cuenta propia de la frontera sur en distintas ocasiones pero han sido detenidos y retornados a Tapachula, la principal ciudad de la región, por lo que decidieron integrarse al contingente en un nuevo intento por llegar a otras ciudades del país donde puedan encontrar empleo y seguir con sus trámites de regularización.

La antropóloga social Blanca Mónica Marín Valadez, hizo una reciente visita a la caravana en la que observó que muchos de sus integrantes son personas que han sido retornadas desde otras entidades del país hacia Tapachula por el Instituto Nacional de Migración, así como deportados de Estados Unidos por el gobierno del Presidente Donald Trump, elevando la vulnerabilidad de los migrantes que tienen que vivir una verdadera odisea en su anhelo por un mejor futuro.

La también Doctora en Estudios Mesoamericanos por la UNAM, documentó el caso de un egipcio identificado como Mohamed, de 24 años de edad, quien dejó su país en 2021 yéndose a Turquía, desde ahí viajó a Colombia y posteriormente recorrió Centroamérica hasta llegar a Tapachula, de donde ha intentado salir en tres ocasiones sin conseguirlo.

En Tapachula vivió en un hotel algunas semanas, fue asaltado y golpeado, buscó ayuda de autoridades pero no obtuvo apoyo y termino viviendo en un albergue. Acudió a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) para resolver su situación migratoria pero se encontró con un proceso burocrático. Con el apoyo de amigos intento avanzar por México.

Mohamed, cuenta la antropóloga, logró llegar a Sonora en la primera ocasión pero fue detenido por el INM y retornado a la frontera con Guatemala donde se alojó nuevamente en un albergue. En la segunda ocasión viajó con otros migrantes de Ecuador y El Salvador. El grupo llegó a San Pedro Tapanatepec, Oaxaca, donde las autoridades migratorias les dieron un permiso de tránsito que más adelante fue invalidado y nuevamente regresado a Tapachula. En junio pasado se sumó a la caravana “De la mano de Dios”, pero otra vez fue detenido en Oaxaca. Esta es la cuarta ocasión que lo intenta en esta nueva caravana “Sueños Sin Fronteras”.

“Él señala que caminar por este circuito migratorio resulta pesado debido al clima, la falta de recursos y, sobre todo, a la incertidumbre. Aunque cuenta con documentos que le permiten transitar por el territorio mexicano, las autoridades migratorias no le permiten avanzar. Sin embargo, su proyecto permanece firme, ya que quiere llegar a la Ciudad de México”, explica Marín Valadez.

La antropóloga sostiene que la caravana constituye una “sociedad en movimiento”, que tiene conflictos internos- esta semana murió un hondureño durante una riña con otros migrantes- y una capacidad de organización aun ante los retos de enfrentar las políticas migratorias tanto de México como Estados Unidos.

“Es un espacio donde, más allá de las diferencias de origen, lengua o experiencia migratoria, se comparten alimentos, preocupaciones, estrategias y, sobre todo, historias de vidas fragmentadas por una política migratoria que coloca a las personas en una constante espera, incertidumbre y desplazamiento”, señala.

En su trayecto por la costa de Chiapas, advierte, los migrantes enfrentan riesgos de la propia travesía, adversidades climáticas por momentos de altas temperaturas pero también lluvias intensas, falta de espacios de atención y resguardo, obligándolos a establecer improvisados campamentos en espacios públicos, situación que profundiza su vulnerabilidad.

La caravana migrantes “Sueños sin fronteras”, es el cuarto éxodo que intenta salir de la frontera sur este año. El primer grupo lo hizo en marzo, el segundo en abril y el tercero en junio. Todos fueron disueltos entre Chiapas y Oaxaca.

Reloj Actual - Hora Centro de México