Aldo Anfossi, corresponsal
Santiago. Javier Milei, presidente de Argentina, arribó la tarde del jueves a la capital chilena en una visita privada de pocas horas, cuyo hecho principal fue que su similar chileno, Gabriel Boric, evitó reunirse con el primero.
El argentino vino a Santiago a participar en una ceremonia de la compañía GasAndes, de participación de capitales argentinos y que provee gas natural a Chile desde la provincia de Neuquén, utilizados industrialmente y para la generación de energía eléctrica.
De acuerdo a lo trascendido, la Cancillería argentina informó apenas la semana pasada a su similar chilena del viaje de Milei, indicando “en el segundo párrafo de esa misiva y en no más de dos líneas”, dijo una fuente, que había disposición para una reunión con Boric, recibiéndolo la tarde del jueves 8 en el Hotel Mandarín Oriental, donde se hospedaría.
El gobierno chileno de inmediato descartó esa reunión, tanto por el anuncio a última hora como por el hecho de que se proponía que fuera Boric quien concurriera a saludar a Milei.
“Esta no es una visita de Estado, más bien es una visita de carácter personal”, dijo la ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo, indicando que “esto fue aclarado a través de la Cancillería hace días atrás, pero eso no obsta a que a través de las cancillerías siempre hay coordinación porque se trata del presidente de otro país que visita el territorio nacional.”
La Cancillería chilena sí confirmó que el ministro chileno de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, se reuniría con la titular argentina, Diana Mondino, durante esta jornada.
A las afueras del Hotel Mandarín Oriental había la tarde del jueves algunos fans de Milei que esperaban saludarlo y un autógrafo, pero también un par de manifestantes que repudiaban su presencia.
Es conocido que Milei tiene vínculos cercanos con el político chileno ultraderechista y pinochetista José Antonio Kast, con quien se ha reunido en varias ocasiones en Buenos Aires y en Madrid.





