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Teherán. Miles de personas en Teherán desafiaron este miércoles los continuos bombardeos para celebrar una ceremonia fúnebre por los altos cargos fallecidos en ataques estadunidenses e israelíes, la mayor concentración pública en la capital desde el inicio de la guerra.
En la capital iraní, en gran parte desierta, miles de personas se congregaron en la plaza de Enghelab, un contraste con las avenidas vacías de las zonas circundantes. La ceremonia se celebró con fuertes medidas de seguridad y protegida por las fuerzas especiales, armadas y con pasamontañas.
Un oficial vestía un pañuelo negro con la imagen del difunto líder supremo, el ayatollah Ali Jamenei, muerto el primer día de la guerra, el 28 de febrero, en un ataque estadunidense-israelí, tras 36 años en el poder.
También murieron en ataques simultáneos el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdolrahim Musavi, el jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpur, el ministro de Defensa, Aziz Nasiraadeh, y el influyente asesor de seguridad Alí Shamjani.





