
Federico Anaya Gallardo
En EU —especialmente desde la muerte de George Floyd el lunes 25 de mayo de 2020— ha surgido un poderoso movimiento de reforma de las policías. Ya se nos olvidó, pero Floyd (1973-2020) fue ejecutado extrajudicialmente por la policía local de Mineápolis. Exacto, querido lector: la ciudad cuyo pueblo heroico se enfrentó al ICE del tirano Trump a principios de este año. ¿Qué conexión hay entre ambos eventos?
Primero, recordemos. El lunes 25 de mayo de 2020 el africano-americano George Floyd fue detenido por cuatro policías en Mineápolis. Uno de ellos, Derek Chauvin, lo sometió en el suelo poniéndole la rodilla contra el cuello. Floyd dijo que no podía respirar. Ni Chauvin ni quienes le ayudaron a someter a Floyd (Thomas Lane y J. Alexander Kueng) hicieron caso. Había gente alrededor que exigía que los policías escucharan la queja de Floyd. Los policías los ignoraron. Un cuarto policía, Tou Thao, impidió a los testigos que interviniesen para salvar a Floyd. La voz de este último empezó a apagarse, poco a poco dejó de hablar y ya no movió. Murió asfixiado por Chauvin en público de la gente. Todos nos enteramos de la tragedia porque los testigos la grabaron en video.
La indignación popular se dejó sentir de inmediato. Las protestas incluyeron incendios y saqueo de negocios en Mineápolis y su ciudad gemela, Saint Paul. El jueves 28 de mayo las autoridades ordenaron evacuar el cuartel de la tercera delegación (3rd precinct) de policía mineapolitana. Los manifestantes entraron y lo quemaron. Los bomberos no pudieron hacer nada.
El gobernador minesotano, Tim Walz, activó la Guardia Nacional y la policía estadual. Los guardias nacionales, armados con rifles de asalto, cerraron calles para contener a los manifestantes violentos sin mayores incidentes. Pero los policías estaduales arrestaron sin razón a un equipo de reporteros CNN que estaban cubriendo los acontecimientos.
Pero no todo fue violencia popular. Miles se reunieron para protestar pacíficamente por la muerte de Floyd. Y lo hicieron pese a que el mundo estaba a mitad de la pandemia de coronavirus. El presidente municipal de Saint Paul, Melvin Carter —afroamericano— pidió a la población quedarse en casa, pero apoyar el movimiento concentrándose en George Floyd y exigiendo que ese abuso no se repitiese más. Mucha gente siguió saliendo a la calle pacíficamente y exigiendo la no-repetición.
The Chicago Tribune (Liga 1) entrevistó a una de esas manifestantes pacíficas, la afroamericana Erika Atson, de 20 años. Ella marchó porque siendo niña había visto cómo los policías de Mineápolis sometieron y humillaron a sus dos hermanos adolescentes alegando falsamente que estaban armados. Atson exigió en 2020 un ambiente libre de hostigamiento policial. Y pidió que los asesinos de Floyd asumieran su responsabilidad.
El gobernador Walz —angloamericano— reconoció ese tipo de reclamos al mismo tiempo que desplegaba la Guardia Nacional. Ya vimos que el alcalde afroamericano de Saint Paul se identificaba con el movimiento de protesta. Por su parte, el presidente municipal de Mineápolis, Jacob Frey —judío-americano— aclaró a la prensa desde el principio que en la ciudad había “mucho dolor y enojo” …sugiriendo que la reacción de la autoridad debía partir de esa realidad. Por eso Frey había ordenado no confrontar a quienes protestasen, reduciendo al mínimo los arrestos y evacuando instalaciones —como el 3rd precinct.
Han pasado casi seis años de aquella tragedia. Los actores políticos que he rememorado siguen allí. Walz como gobernador de Minnesota. Frey como presidente municipal de Mineápolis. Carter terminó su segundo periodo como presidente municipal de Saint Paul el 2 de enero de 2026, luego de ocho años de gestión (ganó en 2017 y se reeligió en 2021). Carter, quien había sido el primer alcalde africano-americano de su ciudad, entregando el mando a la primera mujer alcaldesa, Kaohly Vang Her —quien también es la primera persona laosiana-americana en ese puesto.
El mundo es siempre más complicado de lo que parece. Todos los funcionarios que he mencionado son demócratas. El gobernador Walz, por ejemplo, fue el candidato a vice-presidente en el ticket de Kamala Harris en la elección presidencial estadunidense de 2024. Pero, si bajamos el zoom un poco más cerca de Minnesota, resulta que en ese estado los demócratas pertenecen al Partido Demócrata-Agrario-Laborista (DFL, Democratic-Farmer-Labor Party). Esta formación política estadual nació en 1944 cuando los demócratas minesotanos se fusionaron con el Partido Agrario-Laborista local —que venía luchando por las causas de agricultores, cooperativistas y trabajadores desde 1918.
Ese pequeño detalle histórico explica por qué, ante las protestas por la muerte de George Floyd, los mandos municipales y estaduales minesotanos evitaron confrontar violentamente a las y los manifestantes. En 2020, esta actitud fue calificada como “falta de liderazgo” por Trump —quien luego quiso reprimir con tropas del Ejército a los manifestantes de Black Lives Matter en Washington DC y otras ciudades. (Liga 2.)
Enfoquémonos ahora en Jacob Frey (n.1981).
Ganó su primera elección municipal en 2017. En mayo de 2020 llevaba dos años y tres meses en el cargo. Había triunfado proponiendo una mejor relación entre la policía municipal y las comunidades que forman su ciudad. La ejecución extrajudicial de George Floyd fue una amarga prueba para ese programa político. Como reportó The Chicago Tribune, la primera reacción de Frey fue no confrontar violencia con violencia —pese a la presión de las autoridades federales.
En 2020 Frey despidió a los policías que sometieron a Floyd y presionó que se les acusara penalmente. El agente que asfixió a Floyd, Derek Chauvin (n.1977), fue condenado a 22 años y medio de prisión por homicidio en 2021. En 2022, el policía Thomas Lane aceptó una condena de tres años como cómplice de Chauvin. Lo mismo hizo el policía J. Alexander Kueng, quien aceptó una condena de tres años y medio. Al año siguiente, 2023, el policía Tou Thao —quien impidió la intervención de los testigos que querían ayudar a Floyd— fue condenado a 5 años. En los cuatro casos, los policías recibieron condenas tanto en el fuero estadual minesotano (por el homicidio) como en el fuero federal (por violación de derechos civiles). Como los policías admitieron su culpabilidad, los jueces permitieron que las condenas estadual y federal se compurgasen juntas.
En 2021, el alcalde Frey ganó su primera reelección para el periodo 2021-2025. Y en 2025 logró su tercer periodo, que terminará en diciembre de 2029. Eso, en Mineápolis. En la ciudad gemela de Saint Paul, Carter entregó la estafeta a Her. Así, la ciudadanía de las Twin Cities decidió mantener a los demócratas-agraristas-laboristas en el poder municipal.
A 3,400 kilómetros de distancia, desde la ciudad de México, es difícil comparar las movilizaciones populares de Mineápolis-Saint Paul de 2020 (protestando por la ejecución de Floyd) con las de 2026 (protestando por los abusos del ICE). Recordando el edificio en llamas del 3rd precinct de la policía mineapolitana en el primer año fue que un amigo me preguntaba cómo era posible que, ante los desmanes sangrientos de los agentes migratorios federales, en este año no hubiese estallado la violencia social.
La semana pasada te conté —querida lectora— de las corrientes más antiguas del progresismo en el viejo Northwestern Territory. Hoy te he contado de la presencia en aquel estado libre y soberano, de un partido estadual (el DFL) formado por pequeños agricultores, cooperativistas y trabajadores, que hoy sigue jugando competitivamente a la política electoral. Creo que es válido suponer que tanto los gobernantes como los gobernados en Minnesota han aprendido algo de su historia reciente.
Si Frey no hubiese sido estricto y duro con los cuatro policías que ejecutaron a Floyd, el pueblo de Mineápolis no habría tenido confianza cuando el presidente municipal se confrontó con los abusadores del ICE. Esa autoridad municipal, que en 2020 prefirió evacuar en orden el 3rd precinct de su policía para evitar un enfrentamiento, en 2026 pudo legítimamente llamar a las y los manifestantes a mantener la calma, protestar pacíficamente y no dejar avanzar a los violentos.
Cuando se reúnen en una sola causa las corrientes antiguas y modernas de la movilización popular hay mucha experiencia colectiva para guiarnos ante la incertidumbre que nos plantean las nuevas crisis.
Por otra parte —querido lector— recuerda que tanto en 2020 como en 2026 las movilizaciones populares no ocurrieron solamente en Mineápolis y Saint Paul. A lo largo y ancho de EU la gente salió a la calle a defender el Derecho a la Vida de todas y todos los seres humanos, empezando por los que son más perseguidos. La vida de los negros importa, cantaban las masas de 2020. La vida de los migrantes importa, cantan hoy.
Termino. El fenómeno que presenciamos en Minnesota no es lejano (pese a los 3,400 kilómetros de distancia). Aprendamos de él y preguntemos mucho sobre él. Nos incumbe a todas las mexicanas y mexicanos. En cualquier momento, el tirano de la Casa Blanca puede agredirnos a nosotros o a cualquier otro pueblo del mundo —incluido el estadunidense. Nos lo advirtió quien fuera su secretario de la Defensa en 2020, Mark Esper. Trump quería dispararles a las piernas a quienes se manifestaban en las marchas de Black Lives Matter.
¡Salud y República!
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