Jessika Becerra
La calificadora Moody’s informó esta tarde que cualquier interrupción prolongada del estrecho de Ormuz impulsaría un aumento sostenido de los precios del petróleo y profundizaría la aversión global al riesgo.
El estrecho de Ormuz, una vía marítima estrecha que rodea Irán y Omán y que es la principal ruta para transportar crudo desde países ricos en petróleo, como Arabia Saudita y Kuwait.
Actualmente se encuentra prácticamente cerrado, lo que ha impactado en los precios del petróleo y del gas.
“Si bien no se ha atacado directamente la infraestructura energética esencial, el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz se ha desacelerado debido al retiro de coberturas por parte de las aseguradoras y a que los operadores evitan la zona mientras continúen las hostilidades” dijo Moody’s.
Para la calificadora, un cierre prolongado de esa ruta, incrementará los riesgos de refinanciamiento de las empresas de la industria energía con operaciones cíclicas, que ya enfrentan elevados costos de insumos.
Detalló que las empresas de infraestructura, especialmente los expuestos a oleoductos, instalaciones de gas natural licuado o transporte energético en la región, podrían enfrentar riesgos operativos.
Dijo que más allá del impacto directo en los flujos de energía, una transición política desordenada en Irán mantendrá elevada la aversión al riesgo, incluso si la interrupción física de los flujos energéticos resulta ser finalmente de corta duración.
“Un período prolongado de deterioro de los flujos marítimos afectaría a los sectores intensivos en energía en Europa y Asia, especialmente aquellos con limitado poder de fijación de precios y necesidades inmediatas de refinanciamiento”, advirtió Moody’s.
Agregó que las empresas de aviación, turismo y logística también enfrentarían mayores tensiones debido a las restricciones del espacio aéreo, la cautela de los viajeros y las interrupciones operativas, particularmente en centros del Golfo como Dubái, Doha y Manama.
“Cualquier ataque indiscriminado de represalia en estos centros socavaría aún más la confianza en regiones dependientes de la mano de obra expatriada, lo que aumentaría el riesgo de éxodos de población y los desafíos operativos que estos conllevan”, agregó la institución financiera.
“Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz sería negativo desde el punto de vista crediticio para los puertos de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ya que interrumpiría los flujos comerciales y reduciría los volúmenes, en particular para Jebel Ali de DP World Limited en Dubái y el Puerto de Khalifa de Abu Dhabi Ports Company PJSC en Abu Dabi, que dependen exclusivamente del estrecho como punto de acceso marítimo”, indicó.
Moody’s sostuvo que los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel y la posterior represalia de Irán durante el fin de semana han incrementado drásticamente el riesgo geopolítico y han hecho subir los precios de la energía.
A su vez, la firma señaló que esa interrupción complicaría la trayectoria de las tasas de interés y la toma de decisiones de los bancos centrales.
Añadió que el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatollah Alí Jamenei, y los llamados de Estados Unidos a favor de un cambio de régimen añaden mayor incertidumbre sobre cómo podría evolucionar el conflicto y cuánto tiempo podría persistir la inestabilidad.
Recordó que varios puertos de Medio Oriente también han suspendido sus operaciones después de que Irán atacara la infraestructura de la región. “Partes significativas del espacio aéreo de Medio Oriente están cerradas o fuertemente restringidas”, indicó.
Dijo que en el corto plazo, la existencia de petróleo almacenado fuera del Golfo, incluso en buques petroleros en alta mar que zarparon antes de los ataques, ofrece un colchón similar al utilizado tras el ataque de 2019 contra las instalaciones petroleras saudíes, lo que ayudó a evitar importantes pérdidas de exportación en aquel momento.
Afirmó que el aumento previsto por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP +), de 206 mil barriles diarios a partir de abril, brinda una mitigación adicional, aunque limitada.
“Nuestro escenario base es que el conflicto sea relativamente breve —probablemente cuestión de semanas— y que la navegación a través del estrecho de Ormuz se reanude a gran escala. Este escenario probablemente no genere un impacto crediticio significativo en los emisores que calificamos”, concluyó.





