El Cairo. Al menos 16 civiles, entre ellos dos niños, perdieron la vida en ataques aéreos contra un campamento de refugiados cerca de la ciudad de Alepo, en el norte de Siria, informó hoy el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.
En un video publicado en Internet cuya autenticidad no se pudo comprobar se ve la estructura incendiada de al menos una tienda. De acuerdo con activistas, unas 115 familias vivían en el campamento.
En total, hubo nuevamente más de 40 ataques aéreos en Alepo y alrededores.
En las últimas semanas, los activistas han atribuido los intensos ataques aéreos contra el sector este de Alepo a aviones de guerra del régimen sirio y a los de los aliados rusos.
El mes pasado, las fuerzas del presidente sirio Bashar al Assad impusieron un asedio en los barrios de Alepo controlados por los rebeldes tras cortar todas las rutas de abastecimiento en esas zonas.
Esto provocó que aumentaran los temores de una catástrofe humanitaria. Naciones Unidas estima que han quedado atrapadas hasta 300 mil personas. Las organizaciones humanitarias ya hablan de uno de los mayores desafíos desde que comenzó la guerra en el país hace más de cinco años.
El ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, reclamó la apertura de accesos controlados por la ONU a Alepo para poder proveer a los ciudadanos de la ciudad del norte de Siria, según declaraciones publicadas hoy en el diario alemán “Bild”.
“Ahora se trata de evitar una catástrofe aún peor para la población civil”, indicó el político socialdemócrata. “Para que la ayuda llegue también a las personas, reclamamos a las fuerzas beligerantes un alto el fuego humanitario inmediato”, agregó.
El jefe de la diplomacia alemana pidió el cese inmediato de los ataques del régimen sirio contra la población civil. “También Rusia, que apoya al Ejército sirio, tiene la responsabilidad de evitar la amenazadora catástrofe humanitaria”, apeló.
El Observatorio dio cuenta también de continuos enfrentamientos entre las tropas de Al Assad y los rebeldes islamistas en la periferia suroeste de Alepo, donde las fuerzas de la oposición comenzaron el domingo una gran ofensiva en un intento de romper el bloqueo que el régimen mantiene sobre la ciudad. No se informó de ninguna baja.
Alepo, que era el núcleo comercial de Siria, ha estado dividida entre las fuerzas gubernamentales en el oeste y los rebeldes en el este desde que comenzaron los combates por el control de la ciudad a mediados de 2012.
Por su parte, Rusia, que combate junto a Al Assad, acusó a los rebeldes sirios de haber empleado gas venenoso en un ataque contra un barrio controlado por las tropas de Gobierno en el este de Alepo. En el ataque del martes murieron siete personas y 23 resultaron heridas, dijo Serguei Jarkov, del Ministerio de Defensa en Moscú.
El funcionario culpó al grupo Nur al Din al Senki y dijo que Rusia había informado a Estados Unidos. La milicia obtuvo en el pasado apoyo de Estados Unidos. Miembros del grupo decapitaron el mes pasado a un niño de 12 años.





