Merry MacMasters
Durante más de medio siglo, la obra del artista checo Alphonse Mucha (1860-1939) “desapareció de la faz de la historia del arte occidental”, no obstante que al viajar a Estados Unidos, en 1904, fue recibido como “el artista más grande del mundo”. Debido a “la historia triste de nuestro país en el siglo XX, sus logros fueron ocultos desde 1939 hasta 1989”, señala Marcos Mucha, bisnieto y director ejecutivo de la fundación que lleva el nombre de su familiar y su museo de arte.
Esto pasó, primero, durante la ocupación nazi y, después, bajo el régimen soviético. Durante este último periodo, el primer ministro de cultura quiso destruir la totalidad de su obra, apunta Marcos Mucha. A raíz de la caída del muro de Berlín, sus herederos crearon en 1992 la fundación que el bisnieto dirige desde hace una década. “Para la familia y la fundación es un gran honor y privilegio reintroducir el mundo a un artista que en vida fue muy estimado”, expresa a La Jornada con motivo de Alphonse Mucha: La magia de la línea, exposición itinerante abierta en el Museo Kaluz. Es la primera muestra internacional del recinto. Comprende cerca de 130 piezas entre carteles, litografías, ilustraciones, dibujos, fotografías, material fílmico y objetos.
“Mi bisabuelo fue un artista que creía que el arte constituía un beneficio universal para la humanidad. Que era algo que ayudaba a construir puentes en diferentes países y culturas. Que por medio de él podíamos mirar más allá de las fronteras, descubrir las diferencias en nuestras culturas y encontrar una manera de apreciarlas en un diálogo respetuoso. El arte, pues, conduciría a la visión que tenía respecto del futuro de la humanidad, una especie de paz mundial en la que todos entendíamos que nuestras diferencias deben ser celebradas.
“Sentía, además, que el arte tenía un significado social, algo que encuentra eco con el arte mexicano. Era de la opinión que el arte no era sólo para los salones de la élite, sino para todos. Pensaba que si las personas tenían su arte en casa, serían un poco más felices por verlo a diario. Y, al ser más felices, serían un poco más amables el uno con el otro. Así, paso a paso, el mundo se volvería un mejor lugar. Alguna vez dijo querer que las calles de París –ciudad donde se hizo famoso– fueran una galería de arte abierta. Para mí, eso conecta con los muralistas mexicanos y su filosofía.”
Influencias
La exposición empieza con piezas que influenciaron a Alphonse Mucha desde su niñez, como un jarrón que también pinta en un cuadro temprano, y termina con una sección sobre la influencia que su arte ha ejercido en generaciones posteriores de artistas. El recorrido se traslada a París, antes de su éxito como artista, cuando llegó a compartir vivienda con Paul Gauguin, porque no tenía suficiente dinero para vivir solo. En cuanto tuvo un poco de efectivo, empezó a coleccionar objetos como cerámicas japonesas o tapices chinos.
Marcos Mucha anota que su bisabuelo mostraba mucho interés por las nuevas tecnologías de su época, como la fotografía, para ayudarle con su arte. Además, aparece en varias imágenes, porque fue “pionero de las selfis”. Para su presentación aquí, la muestra cuenta con una instalación digital inmersiva de 30 minutos, que se divide en tres actos, creada originalmente para el Gran Palais en París.
Según el bisnieto, una de las razones por las que el trabajo de Alphonse Mucha es “tan popular hoy”, es que fue “uno de los primeros artistas en comprender que las mujeres no existían como accesorios para los hombres, ni para ser contempladas por ellos, sino que tienen su propia fortaleza, la cual viene desde dentro.
“Mi bisabuelo creció con hermanas mayores, su mamá era una mujer muy fuerte, y su esposa también. Las mujeres de mi familia protegieron su obra y colección durante los días sombríos del siglo XX en nuestro país. Sabía que las mujeres podían ser fuertes e independientes, algo que reflejó en sus obras.”
En ciertas áreas de la exposición, la iluminación se mantiene baja: “las obras fueron impresas con pinturas baratas sobre papel barato con la idea de que serían relativamente desechables. Muchas de las piezas que sobrevivieron han perdido su colorido. Por suerte, mi bisabuelo solía retirar muchas de las impresiones y enrollarlas. No las descubrimos hasta la última parte del siglo XX, así que los colores están igual de frescos que cuando fueron originadas en París”.
Relación con Sara Bernhardt
La exposición dedica una sala a su relación profesional con la actriz francesa Sarah Bernhardt (1844-1923), diva del escenario parisino, quien al ver el póster que Mucha creó en 1894 para su espectáculo Gismonda, supo que éste la haría “inmortal”. Así nació el “estilo Mucha”, semilla del movimiento art nouveau. En la entrada de este espacio del museo se recreó la fachada de la entrada al Théâtre de la Renaissance, donde actuaba Bernhardt.
Para representar a la actriz, Mucha empleó un cartel de dos hojas largas, de manera que cuando se exhibía en las calles de París era como si “la mujer más famosa del mundo” estuviera presente.
Otro “invento” del artista tiene que ver con su paleta: “en ese entonces se empleaban los recién creados tintes rojo, azul y verde brillantes. Mientas don Alphonse usaba la tecnología de la industrialización para difundir por el mundo su obra de manera rápida, también se dio cuenta que de las personas reaccionaban contra lo industrial, así que empleó tonos pasteles, motivos florales y una fluidez natural”.
De acuerdo con el entrevistado, su bisabuelo no ha sido “tan estudiado”. Por ejemplo, sus ilustraciones están cargadas de simbolismos, lo que lo convierte tanto en un artista simbolista como representante del art nouveau. Marcos Mucha se refiere a don Alphonse como “verdadero mago creativo”, ya que diseñó objetos de todo tipo, por ejemplo, lámparas.
La influencia que la obra de Mucha ha ejercido en el mundo del arte se muestra, entre otras cosas, con una serie de portadas de discos de larga duración, cuyo contenido se puede escuchar con audífonos que se proporcionan en el recinto.
En paralelo, el 29 de octubre abrirá la exhibición El arte nuevo: Simbolismo y art nouveau en México. En tanto, Alphonse Mucha: La magia de la línea permanecerá en el Museo Kaluz (Hidalgo 85, colonia Guerrero) hasta el 8 de febrero de 2027.







