Omar González Morales

La muestra Francia-México, 200 años de relación y amistad: Resonancias, disonancias y contrapuntos es un recorrido por la historia y los vínculos que han unido a ambas naciones, desde que los primeros gobernaban el territorio de Luisiana, hasta los espacios y la solidaridad de los europeos ante la masacre de estudiantes de 1968. Instalada en la planta baja de la Biblioteca Vasconcelos, en la colonia Guerrero, la muestra estará abierta hasta el 18 de octubre.

Curada por Philippe Ollé-Laprune y Conrado Tostado e integrada por 52 paneles, en la exhibición se profundizan diversos encuentros y desencuentros entre estas naciones. Desde 1826, cuando se establecieron las relaciones diplomáticas, ambos países han tenido una amplia relación cultural: pinturas, libros, esculturas, corrientes artísticas, por mencionar algunas.

“Quisimos insistir en varios puntos. Esto no es una historia oficial; de hecho, quisimos poner el foco a actores que no figuran en los libros de historia. Tenemos que decir que el mundo indígena inspiró a muchos científicos y artistas franceses, lo que los inspiró a trabajar juntos para crear nuevas formas de la realidad”, afirmó Philippe Ollé-Laprune.

Entre los episodios más destacados están la invasión de Francia a México, el imperio de Maximiliano de Habsburgo y Carlota, la resistencia de México, el apoyo que este país brindó a los europeos durante la Segunda Guerra Mundial, el interés de Francia en México como destino cultural y posteriormente la transmigración que vivieron los artistas a partir de los dos países.

Naciones rebeldes, creativas y cariñosas

“Somos naciones que fueron transformadas por sus revoluciones. Sus diferencias son puntos de acuerdo, de rebeldía, creación y cariño. Nosotros vivimos el Mayo francés y ustedes la masacre de Tlatelolco. En Francia hubo muchos signos de protesta en los que se apoyaba a los mexicanos ante tal barbarie. Incluso el periódico Le Monde publicó la primera versión de que fueron los militares quienes masacraron a los estudiantes”, afirmó.

En la muestra hay fotografías, mapas, cuadros, textos, fragmentos poéticos y reflexiones. Entre los personajes que aparecen están Antonin Artaud, Victor Hugo, Ángel Zárraga, Arthur Rambaud, José María Velasco, François Aubert, André Bretón, José María Velasco, Julio Ruelas, María Antonieta Rivas Mercado, Frida Kahlo, Diego Rivera, Alice Rahón, Eduardo Manet, Juan José Arreola, Emile Cioran, Fernando del Paso, Elena Poniatowska, Víctor Serge, Víktor Lvóvich Kibálchich Vlady, Salvador Elizondo, Manuel Felguérez, Vilma Fuentes, Jean-Marie Gustave Le Clézio, Octavio Paz, Jacques Lacan, Francisco Toledo, Esther Seligson, Graciela Iturbide y Gabriel Orozco.

Philippe Ollé-Laprune abordó el tema de la falta de respuesta sobre las autoridades francesas ante la venta de piezas arqueológicas de los pueblos originarios mexicanos. “Es un tema muy complicado, pero desgraciadamente no hay forma en que México pueda cambiar las leyes de Francia. Yo no estoy de acuerdo, porque cuando viví en México veía que vendían las piezas en los mercados locales y pensé: ¿a poco aquí venden eso? Ojalá sea algo que se pueda resolver pronto”.

Durante el trabajo documental se consultaron los archivos General de la Nación, el de la Biblioteca Nacional de México, el fotográfico Manuel Álvarez Bravo, el del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, de la colección privada de los museos Pompidou, Louvre, así como los nacionales de Francia, su Biblioteca Nacional y del Centro Nacional de Artes Plásticas.

La exposición Francia-México, 200 años de relación y amistad: Resonancias, disonancias y contrapuntos permanecerá abierta al público con entrada libre hasta el domingo 18 de octubre en la Biblioteca Vasconcelos, ubicada en Eje 1 Norte Mosqueta s/n, esquina con Aldama, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.

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