La marcha conmemorativa del 8 de marzo arrancó en la Alameda Juan Sarabia, con el objetivo de exigir justicia, igualdad y el cese de la violencia contra las mujeres. El recorrido atravesó diversas calles y espacios emblemáticos del Centro Histórico, encabezado por madres de víctimas de feminicidio.
Las participantes portaron pañuelos morados, pancartas y consignas que denunciaban la violencia sexual y familiar, así como la falta de respuesta de las autoridades. Entre los mensajes se leían frases como “Nadie me preguntó cómo vestía mi agresor” y “La ley familiar es de tinte patriarcal”, reflejo del descontento de los colectivos feministas frente a la impunidad.
La movilización reunió a mujeres de distintas edades, familias y agrupaciones feministas, quienes además realizaron actos de denuncia pública y visibilización de casos de violencia. Durante el trayecto se registraron daños en la estación de transferencia y pintas en comercios de Reforma y Eje Vial.
El contingente llegó a la Fiscalía General del Estado, donde familiares de víctimas reclamaron la falta de avances en las investigaciones de feminicidios y desapariciones, además de criticar la reciente decisión de levantar la Alerta de Violencia de Género en la entidad. En el lugar también se rompieron cristales y se lanzaron cohetes.
Más adelante se unió un grupo de mujeres con discapacidad, mientras algunos negocios mostraron mantas moradas en señal de apoyo. En la Plaza de Armas se instaló un tendedero con denuncias contra agresores y deudores alimentarios, y en Palacio de Gobierno se realizaron pintas de protesta, solicitando a la prensa no registrar la acción para proteger la identidad de las participantes.
En Plaza Fundadores se llevó a cabo el pase de lista de mujeres asesinadas y desaparecidas, seguido de un pronunciamiento en el que se exigió mantener la Alerta de Violencia de Género mientras persista la violencia feminicida. Finalmente, al grito de “Sí son formas”, se realizó la tradicional intervención en el Edificio Central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, que este año colocó protecciones para mitigar los efectos de las protestas.





