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Amapoleros de Guerrero exigen su ingreso al programa Sembrando Vida

Sembradío de amapola. Foto Cuartoscuro/Archivo

Sergio Ocampo Arista, corresponsal

San Miguel Totolapan. ¡No más amapola…sí proyectos productivos!, fue el grito, y al mismo tiempo la exigencia que hicieron al presidente Andrés Manuel López Obrador niños, mujeres, jóvenes y ancianos, reunidos en asamblea en la comunidad de La Mozimba (Campamento Abandonado), municipio de San Miguel Totolapan, ubicado en lo más alto de la Sierra Madre del Sur, en la Tierra Caliente de Guerrero.

En la asamblea realizada en dicha comunidad, ubicada a unos 400 kilómetros de Chilpancingo, los campesinos amapoleros de 19 comunidades de los municipios de San Miguel Totolapan y Ajuchitlán del Progreso, Tecpan, Atoyac de Álvarez, que se aglutinan en el Observatorio por la Paz y el Desarrollo de la Sierra (OPDS) de Guerrero, exigieron su ingreso al padrón del programa federal Sembrando Vida, que les permita dejar de sembrar amapola.

La OPDS acusó al ex delegado federal, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, de haber dejado fuera de Sembrando Vida a cientos de pueblos de la sierra argumentando que “no habían pacificado la zona. Lo cierto es que Pablo Amílcar, nunca visitó una sola comunidad del Filo Mayor de la Sierra Madre del Sur, no conoce la sierra”.

Durante la asamblea, en la que estuvieron unos 300 campesinos amapoleros, hablaron claro y directo: “Pedimos apoyo a nuestro presidente (López Obrador), que se ve que tiene muchas ganas de trabajar. Dicen que los de la sierra somos gente mala, pero nosotros cuidamos los bosques; desde aquí le estamos mandando agua a la Costa Grande, y a la Tierra Caliente, el día que se quemen los bosques de esos cerros que se ven allá, ese día se les va a acabar el agua”, explicó el campesino Norberto Verónica Jesús.

Ya es hora de que el gobierno “nos apoye, porque todo lo hemos hecho gracias a nuestro esfuerzo y a nuestro bolsillo, hemos defendido estos bosques, sin ningún apoyo del gobierno”, comentó.

Varias fueron las demandas de los oradores, como caminos, clínicas, y escuelas para sus comunidades. El comisario municipal, Luis Rey Verónica, pidió maestros y escuelas para la sierra “muchos se han quedado en el camino, tan solo en este pueblo 20 muchachos ya no pudieron estudiar, porque no hay secundaria, ni bachillerato, hay casas gestoras en Chilpancingo, pero no tienen dinero para irse a estudiar”.

Vienen gobernantes y hacen promesas “pero la verdad no hemos visto avances, se han olvidado de la sierra. La sierra está muy necesitada, y no precisamente porque seamos amapoleros, somos gente honrada y trabajadora; los gobernantes llegan al poder, y después se olvidan, queremos que el presidente López Obrador nos ayude”, dijeron.

Una anciana intervino: “Quedé sola, y he sufrido bastante, ya no puedo trabajar; una hija que tengo está sola, y tiene una niña que estudia, y cuando le piden la cooperación (cuotas), no tiene de dónde. Le va a pedir a otra hermana que se la lleve a donde está para que siga estudiando. A mí ya me quitaron todo el recurso que me daban (de los programas asistenciales)”.

Juan Carlos Cerón, que estudia en una universidad en Guadalajara, Jalisco, gracias al apoyo de uno de sus maestros del internado Villa de los Niños, mencionó: “Aquí no se puede dar el salto de la primaria a la secundaria, porque no contamos con ese nivel, ni con el de preparatoria. Nuestros padres no tienen dinero para mandarnos a estudiar, yo apenas entré a estudiar en la universidad, tuve oportunidad de que se me pagara todo, y gracias a eso pude llegar a la universidad”.

Otros comisarios como José Rojas Bernardino, del poblado de Cuatro Cruces, municipio de Ajuchitlán del Progreso dijeron: “Ya no queremos seguir sembrando amapola, porque el precio está devaluado (6 mil pesos por kilo de goma de opio), nosotros le estamos apostando a la siembra de aguacate; y también queremos proyectos de panadería para las mujeres de la sierra”.

Hay jóvenes que por falta de dinero se meten a la delincuencia “por eso hacen falta proyectos, para ellos, porque han perdido sus estudios porque no tenemos internet y para nuestras mujeres, que sufren mucho aquí en la sierra”, explicó.

Mario Urioso García, comisario del poblado Los Laureles, municipio de San Miguel Totolapan, urgió a que el gobierno federal apruebe su ingresa al programa Sembrando Vida, y recalcó “aquí no hay gente armada patrullando calles, y por eso queremos el Sembrando Vida, para la sustitución de la siembra de amapola”.

“Queremos que se construya una clínica regional para que atienda los pueblos de La Mozimba, Palos Altos, Casas Quemadas, Lomillas, y en general las comunidades de esta parte de la sierra; queremos un médico de planta, y una ambulancia”, demandó.

Cabe mencionar que de las 114 comunidades del municipio de San Miguel Totolapan, con 13 mil 959 habitantes, que solicitaron el ingreso al programa Sembrando Vida, apenas 43 ciudadanos de los pueblos de La Mozimba, y Lomillas, resultaron beneficiados con dicho apoyo federal.

A la asamblea en La Mozimba, llegaron comisarios y delegados de los poblados de La Mozimba , Lomillos, Casas Quemadas, Palos Altos, Rancho Nuevo Jesús, Los Laureles, La Boda, Campamento de Vacas, La Conchita, El Durazno, La Galera, Ciénega de Puerto Alegre, pertenecientes al municipio de San Miguel Totolapan.

También estuvieron los representantes de los pueblos de Chilacayote, Cuatro Cruces, Puerto La Sangrinaria, del municipio de Ajuchitlán del Progreso. Del municipio de Atoyac de Álvarez, asistieron de El Paraíso, Pie de la Cuesta, Santo Domingo. Finalmente del municipio de Gral. Heliodoro Castillo, llegó el representante del pueblo de Chilpancinguito.

Presente en la asamblea, María del Carmen Carbajal, diputada federal, del Partido Encuentro Social(PES), quien se comprometió a apoyar a los campesinos amapoleros de la sierra, en sus gestiones ante el gobierno federal.

El Observatorio por la Paz recordó que en marzo conformaron los consejos por la paz en la parte alta de la sierra de los municipios de Coyuca de Catalán, Tecpan de Galeana, San Miguel Totolapan, y Ajuchitlán del Progreso.

El programa Sembrando Vida, no opera en toda la región de la sierra “sólo opera en el 30 por ciento de los municipios de la Sierra, sobre todo en la parte baja de la Costa Grande, y la Tierra Caliente, pero en la mayoría de las comunidades de la sierra no llegó”, informó.

En todos los municipios de la sierra hay desplazados “es difícil hablar de arraigo territorial. Al menos del 25 al 30 por ciento de los sierreños ya abandonaron sus pueblos por la caída en los precios de la goma de opio; aunque muchos quieren que sus hijos estudien y aquí no hay oportunidades, algunos se van a los seminarios que están en Jalisco y la Ciudad de México.

Otro de los integrantes de la OPDS, dijo que “el Ejército Mexicano, siempre ha tenido presencia en la sierra; un día vi bajar en un camino una fila de 25 o 30 hombres atados de la mano, uno tras otro, con el ejército por delante, hasta una escuela en donde llegaron los helicópteros y los trasladarlos a Acapulco, la historia final todo mundo la sabe”.

Desde esa época el ejército no ha funcionado para el desarrollo, sino para infundir terror y miedo en los 15 municipios de la sierra “en 1975 llegó a las comunidades con el pretexto de combatir los enervantes, pero en realidad era para identificar a los supuestos guerrilleros, pero lo cierto es que sólo quedaban mujeres, niños y ancianos, pero a los hombres que agarraban los vinculaban con las células de Lucio Cabañas”.

Un domingo “mi papá fue a ver su plantío de amapola para empezar a rayar, y cerca estaba el ejército, e ingenuamente mi padre pensó que no llegaría, y ahí lo hirieron y lo torturaron. Le preguntaban por las armas y por la gente de Lucio; después de 20 días mi abuelo lo encontró en plantío y aún lado cabo su tumba y lo enterró, eso nos cambió la vida”.

Hoy queremos cambiar la imagen de la sierra “la estigmatización de que todo mundo dice que somos gomeros, que generamos la violencia; nuestra misión es demostrar lo contrario, y que los pueblos de la sierra somos pueblos de paz, trabajadores; es cierto la mayoría de las familias sigue sembrando amapola, porque sigue siendo su único ingreso”.