Trump no recula: la elección presidencial fue un “fraude total”
30 noviembre, 2020
Moderna reporta eficacia de 94.1% de su vacuna; va por permiso urgente
30 noviembre, 2020

AMLO: no es fácil encarar pandemia y conservadurismo

Alonso Urrutia

Durante la última etapa de su gira por Baja California en el contexto del anuncio para exentar del pago de la caseta a los residentes de Rosarito en la carretera Tijuana-Ensenada, el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que ya se emprendieron acciones para recuperar las casetas tomadas en Nayarit, este fin de semana se esperaba liberar las que están ocupadas en Sinaloa y se pretende hacerlo en Sonora. Se trataba de espacios que “estaban en manos de la delincuencia o de gente que se acostumbró a vivir de la toma de casetas”.

Acompañado por el gobernador Jaime Bonilla, quien en su largo discurso destacó el cobro de adeudos pendientes de agua de grandes empresas trasnacionales, López Obrador elogió las medidas estatales para fortalecer el presupuesto. Equiparó las medidas locales con la recuperación de adeudos fiscales de su gobierno en el que se ha cobrado “a una sola empresa hasta 12 mil millones de pesos”, por eso cobrar aquí las deudas por agua y quienes tenían tomas clandestinas “es una cuestión de moralidad”.

En este contexto, el mandatario cuestionó el desempeño de otros niveles de gobierno: “hay estados y municipios que no cobran impuestos locales o que tienen acuerdos con las grandes empresas, pactos políticos-electorales para que no paguen el predial, el agua y se dedican nada más a estar recibiendo el cheque que les manda la Federación mes con mes”.

El Ejecutivo realizó esta gira en vísperas de su segundo aniversario de gobierno, que lo llevó a los barrios marginales de Tijuana, enclavados en una barranca, donde se invirtieron recursos para instalaciones deportivas con el fin de paliar la pobreza.

Aunque el lugar del acto fue cercado con vallas, para evitar acercamientos al Presidente por razones sanitarias, centenares de colonos corearon consignas, exigieron derechos y admitieron a gritos su adhesión al gobierno obradorista.

“Agradezco que en estos dos años hemos contado con el apoyo de la mayoría de los mexicanos. No ha sido fácil, porque enfrentamos la pandemia, la crisis económica y también a los conservadores que querían mantener el régimen de corrupción”, apuntó el Ejecutivo.

A la distancia, unas 2 mil personas fueron testigos del retorno de López Obrador a su elemento, la plaza pública. En la colonia Xicoténcatl afirmó: “esta zona popular de gente buena” se encuentra en una ciudad socialmente muy polarizada. Aún hay, continuó, grandes urbes y polos turísticos “donde desgraciadamente prevalece mucha desigualdad, con zonas residenciales extravagantes y colonias marginadas y sin servicios”.

Minutos antes, al justificar las razones por las cuales el gobierno federal interviene en las colonias populares de Tijuana con “acciones barriales”, el secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Román Meyer Falcón, consideró que se trata de una “urbe compleja, una de las de mayor desigualdad a escala nacional, por eso es importante adentrarse en estas colonias donde hay pocas oportunidades”.

En este foro “popular”, López Obrador aprovechó para asegurar que ya hay una nueva forma de hacer política, en la cual, por enésima vez recordó que se privilegia a los sectores populares, por el bien de todos. Reivindicó su política social para otorgar apoyos sociales y garantizar medicamentos gratuitos, porque hay recursos provenientes de la austeridad y no permitir la corrupción.

Horas antes, al salir del edificio municipal de Rosarito, personal de logística de la Presidencia tuvo un incidente al tratar de abrirle paso a la camioneta presidencial. La joven Iraís García intentó hablar con el titular del Poder Ejecutivo para pedirle medicamentos y quimioterapias para los enfermos de cáncer. En su afán de colocarse frente del vehículo y tras ser empujada por hombres y mujeres propinó una cachetada a un integrante del personal oficial, sin que pasara a mayores.

En Rosarito se formalizó el acuerdo de los gobiernos federal, estatal y municipales para liberar a los residentes del pago de la caseta en la carretera, una concesión que fue precedida de protestas sociales y diferendo entre los gobiernos federal y estatal.

En ese marco, López Obrador recriminó la corrupción “histórica” que había en el pasado en organismos como Caminos y Puentes Federales: “si a un político corrupto no le iba bien o era un amigo del presidente le daban de premio Capufe”. Lo mismo sucedía con las aduanas o con el Instituto Nacional de Migración. Recordó que por ello se reformó la legislación para que la Marina se haga cargo de la administración de los puertos, con el propósito de “rescatarlos”, porque por ellos cruzan no sólo mercancías, sino también contrabando y drogas.

“¿Saben ustedes cuál es el estado con más homicidios en el país de acuerdo a su población? Colima, y es por el puerto de Manzanillo, porque ahí entran drogas químicas que tanto daño hacen a la juventud. Ya no es la mariguana ni la amapola, ahora es el fentanilo, todos estos químicos que son de lo más peligrosos, que destruyen en meses la vida de los jóvenes. ¿Por dónde entra esa droga? Por los puertos, por eso estamos poniendo orden.”