Titular de Bansefi interpone denuncia por clonación de tarjetas
14 noviembre, 2017
Con más goles que juego, España iguala 3-3 con Rusia
14 noviembre, 2017

Arzobispo lamenta débil confianza en los guías

Carolina Gómez Mena

Ciudad de México. Actualmente existe un “grave debilitamiento de la confianza”, lo cual origina que “nuestros pueblos estén perdiendo la credibilidad, la confianza en sus guías y entre sí”, aseguró José Luis Chávez Botello, arzobispo de Antequera, Oaxaca.

Al oficiar una misa con motivo de la 104 asamblea plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el jerarca detalló que “la confianza es fundamental en todos los campos y etapas de la vida: une, suscita y sostiene compromisos sólidos”.

Tras preguntar “¿en qué y en quiénes está poniendo su confianza nuestra sociedad? y “¿en quien ven nuestros fieles que ponemos nosotros la confianza?”, el arzobispo dijo que en el ministerio episcopal “hay etapas, a veces prolongadas, en que Dios nos lleva por caminos sin saber a dónde vamos; la tentación de bajar los brazos no nos es ajena, más cuando al interior de nuestras comunidades enfrentamos no solo desacuerdos sino situaciones dañadas por ambición, protagonismos y falta de testimonio que dividen, desacreditan, enfrentan y alimentan la violencia”.

Ante poco más de un centenar de obispos, subrayó que “sin duda todos, en diferentes momentos de nuestro ministerio episcopal, hemos tenido la experiencia de la cruz que nos lleva a tocar nuestras limitaciones e impotencia y, a veces, hasta el fondo de las mismas raíces de la fe: o confiamos plenamente en Dios, o no creemos”.

Acotó que “siempre me ha estimulado el testimonio de fortaleza, de paciencia y de constancia de varios de ustedes que, aún contracorriente, guían y avanzan con sus comunidades en el camino de la fe”.

Dijo que el pueblo mexicano “necesita ver y tocar en nosotros la fuerza de la confianza en Dios; esta confianza será más visible y sentida con la vida de oración, la unidad entre nosotros y la proyección social de la vivencia cristiana en nuestra sociedad sin protagonismos”. Ésta sería “la mejor manera de abonar a la reconstrucción del tejido social”.

Aseguró que en esta “situación en que miles de hermanos sufren” tras los sismos de septiembre, y en el “contexto de injusticia social, ambición, corrupción y violencia”, Dios “nos ha llamado y elegido”.

Expuso que “ante el sufrimiento y el dolor por los recientes sismos” se ha puesto en evidencia “que en nuestros pueblos hay un corazón sensible a la solidaridad” y está experiencia es “un llamado también a confiar más en nuestro pueblo que así nos estimula a la entrega más confiada y fiel”.

Indicó que “el Señor no nos pide solucionar los problemas sociales pero sí abonar a su solución saneando, fortaleciendo las raíces y la proyección social de la fe, siendo testigos de esperanza y de su amor misericordioso”.

Comentó que “la vivencia concreta de nuestro ministerio episcopal, no pocas veces, es muy diferente a la manera como soñamos realizarlo al inicio; recorremos un camino sembrado de incertidumbres, de situaciones que nos preocupan y desafían pero, cuando confiamos en Dios buscando hacer su voluntad, son escuela de aprendizaje, tierra fértil de solidaridad, de vida auténtica y de grandes satisfacciones”.

Confío que en la asamblea plenaria los obispos “podamos responder: aquí estamos Señor, comprometiéndonos en impulsar en conjunto lo que, en este momento, nuestro pueblo más necesita para fortalecer la fe, la esperanza y el amor”.