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Derechos de los niños, ausentes en nuevo modelo educativo

El secretario de Educación, Aurelio Nuño, durante la presentación del nuevo modelo educativo, en marzo pasado. Foto Cristina Rodríguez

José Antonio Román

Ciudad de México. Los derechos previstos en la convención de los derechos del niño son los grandes ausentes en el diseño e implementación del modelo educativo del gobierno federal, pues no se rompe el patrón asistencialista que ha preservado desde que los niños resultaron ser visibles para los estados nacionales, señalaron expertos en materia educativa y de defensa de los derechos humanos de la infancia.

Hugo Casanova, investigador del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación (IISUE), y Claudia Flores Moreno, de la University College Institute of Education, señalaron que no hay una sola referencia en todo el texto de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de cómo las propias niñas y niños toman decisiones en el sistema escolar; es decir, “sus puntos de vista son grandes ausentes en un modelo que se publicita como horizontal”.

En una revisión minuciosa del modelo educativo de este gobierno, ambos especialistas cuestionan severamente que en la toma de decisiones se siga apuntando hacia los liderazgos evidentes. Por ejemplo, el personal directivo sigue siendo el actor principal en la implementación de una supuesta “comunidad con autonomía de gestión”.

Es evidente que no hay ninguna participación de instancias de representación de niñas, niños y adolescentes, coincidieron ambos especialistas.

“Y qué esperanzas de encontrar muestras de que la perspectiva de género fuera transversal al texto”, señala Claudia Flores Moreno, pedagoga y activista por la defensa de los derechos de la infancia.

Ella misma destaca que de la Convención de los Derechos del Niño (CDN) parten cuatro principios fundamentales que son la no discriminación; la priorización del interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo, y el respeto por los puntos de vista del niño. Y es en estos últimos puntos donde existen grandes ausencias o déficit del modelo educativo.

Sin embargo, reconoce que en el marco de estos principios, quizá la fortaleza explícita en términos de derechos de niñas, niños y adolescentes en este modelo está en lo referente a la inclusión y la equidad, asumiendo así el principio de no discriminación.

En entrevistas y en respectivos ensayos publicados por el IISUE sobre el modelo educativo, ambos expertos también cuestionan que el modelo describa aulas escolares que no corresponden a la realidad que vive el país. Por ejemplo -dicen- no hay un reconocimiento a la grave crisis de violaciones a los derechos humanos, tal y como lo ha señalado el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y otros organismos internacionales.

Tampoco hay citas sobre las condiciones de violencia generalizada que se viven actualmente en México, que ponen en tela de duda si es posible ejercer el derecho a la educación cuando está en riesgo el derecho a la vida en México.

“No atender al ejercicio del derecho a la educación, implementando medidas para cumplir el derecho a la protección, muestra en la práctica el desprecio por el cumplimiento del derecho a la vida, supervivencia y desarrollo (principio de la CDN) de niñas, niños y adolescentes”, señaló la especialista y pedagoga Flore Moreno.

Por su parte, Hugo Casanova, del IISUE de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que aun en el terreno cuantitativo, donde se presumen la cobertura del 95 y 88 por ciento en primaria y secundaria, respectivamente, también hay grandes tareas pendiente altamente preocupantes, como lo es el hecho la deficientes cobertura en otros niveles educativos: el 71 por ciento en preescolar, 51 por ciento en educación media superior y 34 en educación superior. Y qué decir de los 5 millones de personas analfabetas y 32 millones en condiciones de rezago educativo, se preguntó el investigador de la UNAM.