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Estudio de la UNAM revela lados luminosos y oscuros de mexicanos

UNAM

El análisis 'Los mexicanos vistos por sí mismos' fue elaborado por 93 investigadores universitarios de distintos institutos y centros. Foto María Luisa Severiano

Por Arturo Sánchez Jiménez y Emir Olivares Alonso

Cuando nos preguntan ¿cómo somos?, los mexicanos tendemos a hablar de nuestro ingenio, de la riqueza cultural o de la deliciosa comida que preparamos. Se nos olvida lo malo. Pero hay que ver también el lado oscuro de la luna, no nada más su cara iluminada, resalta Julia Isabel Flores, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La coordinadora de las 25 encuestas nacionales que conforman el estudio Los mexicanos vistos por sí mismos: los grandes temas nacionales, señaló que éstas recogen ese lado luminoso y precioso que tenemos en México, pero también la parte oscura de la ciudadanía.

La investigadora pertenece al área de investigación aplicada y opinión del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la máxima casa de estudios. Ella y su equipo son los responsables de encuestas nacionales como la de Juventud o la de Cultura Política, que encargan y difunden instituciones gubernamentales.

Los mexicanos vistos por sí mismos se presentó la semana pasada. Comprende 25 encuestas que abarcan temas como salud, valores políticos y educación. Siete de ellas abordan asuntos que nunca habían sido tratados en un trabajo de este tipo: religión, movilidad y transporte, federalismo, derechos humanos, sociedad de la información, justicia y población indígena.

Asegura que hay antecedentes de este tipo de trabajo desde el siglo XIX. Por ejemplo, en 1859 el abogado queretano Hilarión Frías y Soto hizo el libro Los mexicanos pintados por sí mismos, que contiene imágenes y ensayos de los oficios y quehaceres de los habitantes de esa época.

Hay varios libros parecidos en el siglo XX, pero en ellos siempre son otros los que dicen cuáles son los problemas de los mexicanos. Yo lo que pienso es que hay que estudiar esto de otra manera. La diferencia de este trabajo es que la propia gente dice cuáles son sus problemas, sus alegrías, sus temores y expectativas. La idea es que la gente hable y no hay otro trabajo así.

En este proyecto participaron 93 investigadores universitarios de distintas escuelas, institutos y centros, 65 asistentes de investigación y el equipo de Flores.

Las 25 encuestas se levantaron en noviembre de 2014, tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el movimiento estudiantil en el Instituto Politécnico Nacional. Sabíamos que aunque no preguntábamos de esos temas, se iban a reflejar en la opinión de la gente y así fue.

Algunas generalizaciones sobre los mexicanos que se desprenden de las encuestas: defendemos la tolerancia, pero ésta no significa te respeto, sino te aguanto; tienden a ser más autoritarios los habitantes del sur y del norte del país que los del centro; estamos de acuerdo con que se defiendan los derechos humanos, pero no cuando se trata de delincuentes.

Pero estas caracterizaciones necesitan de contexto para ser comprendidas y acotadas. Y eso es lo que ofrece esta colección.

Sin el contexto pasan cosas como lo de las encuestas que dicen que México es feliz. ¿Cómo que lo somos? No puede ser, dicen, si la gente está desempleada, hay violencia, inseguridad y pobreza. Pero la felicidad depende de lo que queremos. Una mujer me expresó que era feliz porque su hijo consiguió su certificado de primaria. Es lo que ella deseaba y lo logró. Eso la puso contenta aunque no se pueda comprar cosas.

Tres factores que marcan las diferencias de opinión, explica Flores: el nivel de escolaridad, la generación a la que se pertenece y la región del país en que se vive. Esos son los ejes para leer las 25 encuestas y son muy marcados los cambios. México es un país muy desigual y no es lo mismo vivir en el norte que en el sureste, no ven igual el mundo los chicos que nacieron con la tecnología que los viejos, ni opina igual alguien que sólo hizo la primaria que quien pasó por la universidad.

Con el resultado final de su trabajo, la investigadora está contenta, pero dice que le hubiera gustado que las encuestas se hubieran hecho a nivel estatal. El presupuesto no nos lo permitió. Ese es un hueco de información, porque ninguna institución tiene algo así.

La colección está disponible de manera gratuita en el sitio webwww.losmexicanos.unam.mx. Ahí están los cuestionarios usados, las bases de datos, el diseño muestral y todas las herramientas para que se puedan utilizar los datos como lo desee. Los libros impresos están a la venta en las librerías de la UNAM.

Este material podrá servir para que los estudiantes hagan sus tesis, los funcionarios hagan políticas públicas o si alguien quiere conocer más a su país.