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Glifosato, “punta del iceberg” de 140 plaguicidas peligrosos en México

Existe el reto de descontinuar 140 plaguicidas “altamente peligrosos con registro sanitario vigente” que están prohibidos o no autorizados en otros países, aseveró Aideé Orozco Hernández, directora adjunta de Desarrollo Tecnológico del Conacyt. Foto Afp / Archivo

Jared Laureles

Ciudad de México. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al glifosato como cancerígeno, en México este herbicida “solamente es la punta del iceberg” ya que existe el reto de descontinuar 140 plaguicidas “altamente peligrosos con registro sanitario vigente” que están prohibidos o no autorizados en otros países, aseveró Aideé Orozco Hernández, directora adjunta de Desarrollo Tecnológico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Además, hay por lo menos 183 ingredientes activos “altamente peligrosos” que se comercializan como insecticidas, plaguicidas, fungicidas y fumigantes principalmente para uso agrícola, pero también se permite su empleo en los rubros agropecuario, forestal, industrial, doméstico e incluso algunos en campañas de salud pública.

Al participar en el evento Cosecha de Maiz Blanco en Sinaloa 2020-2021 con Transición Agroecológica y Sin Glifosato, a través de videoconferencia, la funcionaria del Conacyt destacó el decreto presidencial del 31 de diciembre de 2020 que ordena la sustitución gradual del uso del glifosato y la prohibición del maíz genéticamente modificado.

Con ello, el Gobierno de México asume el compromiso de eliminar “responsablemente el uso de este agroinsumo tóxico”, y hacer valer los derechos humanos de la población a una salud integral, a un medio ambiente sano y a una alimentación inocua y nutritiva desde el campo hasta la mesa, afirmó desde Sinaloa, principal estado productor de maíz.

Para este propósito, dijo, el Conacyt tiene dos tareas: con evidencia científica emitir recomendaciones anuales para las autoridades competentes que les permitan sustentar, en su caso, la cantidad de glifosato que autorizarán a los particulares para su importación. Y segundo, coordinar, promover y apoyar las investigaciones científicas que le permitan proponer alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas que mantengan la producción y “resulten seguras para la salud humana, la diversidad biocultural de nuestro país y el ambiente”.

En este sentido, el Consejo ya inició esfuerzos multilaterales para contribuir al cumplimiento del decreto. Entre las acciones destaca la convocatoria Desarrollo de Innovaciones Tecnológicas para una Agricultura Mexicana libre de Agroinsumos Tóxicos y las dos convocatorias de soberanía alimentaria, publicadas ambas este año.