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Gran potencial desperdiciado en la juventud mexicana: investigadora

Margaret Dominguez, una ingeniera óptica que trabaja desde 2008 en la NASA. Foto Juan Carlos Miranda

Juan Carlos Miranda, enviado 

León, Gto. La falta de una educación básica más solida, una confianza muy baja en nosotros mismos como mexicanos o el simple conformismo, son quizá los factores que como país y como individuos nos impiden ir más allá en el cumplimiento de nuestros objetivos, considera Margaret Domínguez, una ingeniera óptica del estado de Puebla que trabaja desde 2008 en la NASA y cuyo proyecto de doctorado se incluirá en un cohete que será lanzado al espacio en 2025.

«Yo me imaginaba que la NASA es algo que ves en las películas y nunca piensas que vas a poder trabajar ahí. Hay varios caminos que te pueden llevar pero la gente no pregunta, no busca, nos decimos: ay quién me va a creer que yo voy a llegar allá, ese es el problema más grande que yo veo», dijo previo a su participación en el World Universities Conference (WUC), un evento enfocado impulsar el emprendimiento, tecnología e innovación en pequeñas y medianas empresas (Pymes) de México.

La joven -nacida en 1986- cuenta en entrevista que su historia en la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (más conocida como NASA por sus siglas en inglés) comenzó cuando con un grupo de compañeros de la Universidad de las Américas en donde estudiaba, se organizó un congreso internacional universitario de física y uno de los ponentes les recomendó aplicar para hacer una práctica profesional de 10 semanas en la NASA.

Fue aceptada y entró como estudiante a nivel licenciatura pero a las 8 semanas de estar ahí se abrió una plaza de trabajo por la cual ella concursó y ganó.

Actualmente, Margaret, quien creció en una granja de cerdos que su padre tenía en Tecamachalco, Puebla, desarrolla un dispositivo que se encarga de estudiar la composición química de diferentes organismos en el espacio, el cual será incluido en el Telescopio Espacial de Amplio Campo de Visión que será lanzado dentro de nueve años al espacio.

«Creo que específicamente en Latinoamérica y de forma especial en México hay mucho conformismo. Las inseguridades que tenemos como seres humanos nos las ponemos nosotros mismos, nada nos parece y todo nos estamos preguntando. Uno de los retos más grandes que tenemos es saber que tenemos la capacidad y podemos hacer las cosas», comentó.

Sin embargo es optimista y cree que las cosas poco a poco están cambiando en México, pues gracias a eventos como el WUC más jóvenes tienen acceso a herramientas e información de calidad que les permiten fijarse y alcanzar metas cada vez más ambiciosas.

Durante el primer día del encuentro, realizado en el Polyforum de esta ciudad, participaron más de 2 mil 800 jóvenes de preparatoria y universidad que tuvieron la oportunidad de acceder a charlas con emprendedores y a talleres para el desarrollo de sus proyectos.

El presidente del comité organizador del WUC, Heriberto Zazueta, dijo que el objetivo es que los jóvenes vivan un proceso de emprendimiento real, desde la ideación y modelación del negocio, el trato con la incubadoras para hacer un plan de negocios, hasta ir a conseguir financiamiento, la traba más importante en todo el emprendimiento.

En el evento -auspiciado por los gobiernos del estado y del municipio, así como por empresas privadas como Microsoft México, también hay un área de trabajo colaborativo (coworking) de negocios para que los emprendedores puedan lograr asociaciones con otras empresas o proyectos, sobre todo en la perspectiva de ventas.

«Los emprendedores están tan clavados en sus proyectos que las ventas y otras paralelas, como la competencia, las olvidan», comentó Zazueta.

Agregó que en esta segunda edición del evento el número de participantes superó las expectativas -en la del año pasado participaron mil 800 personas- y se está trabajando para llevarlo a cabo en otras entidades como Jalisco.

Zazueta coincide con Domínguez en que la falta de seguridad de los mexicanos es una de las principales limitantes de su potencial.

«Estamos perdiendo seguridad por estar metidos en los aparatos y en la tecnología, porque estamos metidos en las aulas y no estamos saliendo al mundo, no estamos haciendo prácticas con las empresas, no nos dan oportunidades para que los chavos interactúen, entonces se están quedando ahí», consideró, por lo que una de las principales tareas, dijo es motivar a los jóvenes para que cambien de actitud.