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«Indignación y rabia» por asesinato de sacerdotes en Veracruz

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Los cuerpos de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Juárez de la Cruz fueron hallados ayer en un paraje conocido como La Curva del Diablo, municipio de Poza Rica, Veracruz. Fotos tomadas del sitio web www.diocesisdepapantla.org.mx

Eirinet Gómez, corresponsal

Xalapa, Ver. Los restos fúnebres de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Suárez de la Cruz llegaron a la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, alrededor de las 21:00 horas del lunes, donde fueron recibidos con aplausos por la feligresía católica que hacía guardia fuera del templo.

A las 10:00 de la mañana de este martes, después de una noche en donde se turnaron para acompañar los restos mortales de los sacerdotes, familiares y religiosos participaron en una misa de cuerpo presente.

“Estamos indignados; tenemos rabia de lo que sucedió a estos sacerdotes y esperamos que no pase a otros curas, porque el país está sumergido en una violencia que no tiene freno, que nadie puede frenar”, dijo Alejandro Uriza Cano, integrante de la comunidad religiosa, indignada por los homicidios.

La misa de cuerpo presente fue oficiada por el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, quien habló del perdón para los homicidas, pero también de la necesidad de que las autoridades apliquen la justicia.

Dijo que en la vida religiosa, para alcanzar el perdón, se debe cubrir una penitencia.

Sus palabras fueron escuchadas por cientos de feligreses que abarrotaron la iglesia; algunas tuvieron que escuchar la celebración desde la calle y de la acera frente al templo.

“El padre Alejo era muy activo, carismático, trabajador, y cuando una persona tiene esas cualidades y las ejerce con amor, es estimado, querido; él pasó por la Petromex (la colonia de la comunidad) haciendo el bien”, dijo el padre Víctor Grajales, sacerdote de la ciudad de Poza Rica.

Algunos feligreses que lo conocían hablan del padre Alejo como alguien atento y servicial. “No tenía horario, a la hora que lo buscaran para que fuera a visitar a un enfermo, a un doliente, él iba. No ponía peros. Era muy allegado a su comunidad”.

En el caso del padre José Alfredo, este tenía 25 días de haber llegado a la iglesia, “lamentablemente le tocó esta tragedia”.

Alejo Nabor y José Alfredo eran egresados del Seminario Mayor de Teziutlán, Puebla. El primero era originario del municipio de Tehuacán, Puebla, mientras que el segundo era de Misantla, Veracruz.

Este martes, después de la celebración religiosa, los cuerpos fueron trasladados a sus lugares de origen, para ser sepultados por sus familiares.

Los religiosos Alejo Nabor y José Alfredo fueron secuestrados, junto con el chofer de la iglesia, la noche del domingo por personas armadas que ingresaron a la parroquia ubicada en la colonia Petromex.

A las 13:00 horas del lunes, los cuerpos sin vida de los sacerdotes fueron localizados en un paraje de la carretera Poza Rica-Papantla, a la altura de la comunidad de Escolín. Estaban amarrados de pies y manos, y presentaban heridas de bala en varias partes del cuerpo.

El que fuera chofer de los sacerdotes logró escapar de los captores y ya se encuentra bajo resguardo de las autoridades.

A través de un comunicado, la Fiscalía General del Estado (FGE) informó que tiene identificado a uno de los probables responsables del homicidio de los sacerdotes.