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Llevaron a Ovidio al aeropuerto; delincuencia respondió con táctica militar: Sedena

El titular de Sedena, general Luis Cresencio Sandoval, exponiendo sobre el operativo en el que se detuvo a Ovidio Guzmán y su posterior liberación. Foto Marco Peláez

Fabiola Martínez y Alonso Urrutia 

Al dar a conocer el saldo del operativo Culiacán, el 17 de octubre pasado, para detener y luego liberar a Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo (líder del Cártel de Sinaloa), el general secretario Luis Cresencio Sandoval dijo que el operativo «fue exitoso porque se logró una rápida evacuación del delincuente hacia el aeropuerto». Sin embargo, reconoció, hubo también una rápida reacción de agresores, quienes usaron tácticas castrenses y armamento de alto poder, incluido lanza granadas calibre 50, para ataque antiaéreo.

Además, amenazas enfocadas principalmente a militares y sus familias, así como el amago de extender la violencia a otras entidades.

En conferencia de prensa en Palacio Nacional, ante el Presidente López Obrador, el general detalló antecedentes y el resultado del enfreatamiento en la capital sinaloense el resultado del enfrentamiento en Culiacán.

Armamento, material y equipo dañado: 16 vehículos con impactos de bala; una aeronave; 16 armas largas y dos armas cortas “que también nos quitaron”, posteriormente se recuperaron las armas largas. Un equipo de comunicación tampoco lo hemos recuperado.

Reiteró que desde abril de 2018 existe en los Estados Unidos una orden de aprehensión contra Ovidio; segundo, la orden de aprehensión provisional con fines de extradición derivó en una petición de cateo solicitada por la fiscalía General de la República y expedida por un juez federal con sede en el Estado de México.

La operación para la detención, dijo, fue planeada considerando las siguientes etapas: ubicación, fijación y el aislamiento del presunto delincuente para evitar apoyo del grupo delictivo; el establecimiento de dos círculos de seguridad: uno por la propia fuerza y otro por las unidades, aproximadamente 120 elementos que estaban cubriendo el exterior, indicó.

El éxito de la operación se fundó en una rápida evacuación, dijo Sandoval, porque se logró una rápida evacuación del delincuente hacia el aeropuerto a través de una ruta terrestre.

«Sin embargo, la rápida reacción de los delincuentes, las agresiones hacia el personal militar y sus familias, la intención del grupo criminal de causar daños en la población; el riesgo de pérdida de vidas al generalizarse las agresiones (y) la falta de orden de cateo se tradujo en la decisión de retirar las fuerzas sin el presunto delincuente y sin culminar el proceso de detención», relató.

Las acciones violentas de la delincuencia, añadió, se enfocaron a las fuerzas militares que acudían al área del objetivo; personal militar en servicios aislados y periodo de descanso; hacia bases de operaciones con posibilidad de apoyar a la fuerza agredida, a la familia de personal militar, emisión de mensajes amenazando con agredir directamente a la ciudadanía, así como amenazas de ampliar agresiones en Sonora, Chihuahua y Durango.

«¿La actuación de la delincuencia organizada por qué se caracterizó? Primero, por una convocatoria de grupos delincuenciales en Sinaloa ofreciendo recursos a quien se uniera a atacar a las fuerzas federales; el empleo de técnicas militares: armamento automático y antiaéreo, como son el AK47, R15, lanzacuetes, lanzagranadas, 40 milímetros, ametralladoras, fusiles y lanzagranadas calibre 50, antiaéreos y antiblindaje. Chalecos y cascos tácticos así como placas balísticas; empleo de vehículos con blindaje de fábrica y artesanal, camioneta de redilas, volteo, robo de vehículos para evitar ser referidos y confundirse entre la población.

«Integrantes de los grupos delincuenciales, uso intensivo de radios digitales y análogos, dificultando la intercepción de comunicaciones; el retiro de sus bajas, donde se realizaron las agresiones; el intento de soborno al comandante de la fuerza de intervención, por 3 millones de dólares. Por no aceptar fue amenazado de muerte como el y su familia».

El general dijo que el personal militar, tanto por su adiestramiento como por su disciplina pudo evitar daños colaterales y bajas propias, a pesar de ser objeto de diversas emboscadas.

«En el área se actuó apegado a derecho toda vez que el personal de la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa retuvieron transitoriamente al presunto delincuente al salir de su domicilio. Sin embargo, nunca estuvo a disposición de alguna autoridad ministerial».

JSL
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